La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos alertó que la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela, sumada a la declaratoria de un "estado de conmoción exterior" por parte del gobierno nacional, podría profundizar el ya crítico deterioro de las garantías fundamentales en el país.
En un comunicado emitido este martes, el organismo recordó que Venezuela arrastra una década de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, situación que ahora enfrenta nuevos riesgos ante la escalada de tensiones. Las autoridades venezolanas, bajo el estado de excepción declarado tras la incursión extranjera del pasado sábado, han implementado medidas que restringen la libre circulación, permiten confiscaciones de bienes y suspenden el derecho a la reunión y protesta pacífica.
Este marco legal inédito habilita además la movilización total de la Fuerza Armada, la ocupación militar de infraestructura pública y la activación de todos los planes de seguridad ciudadana. Organizaciones locales ya reportan operativos de seguridad con requisas arbitrarias y detenciones injustificadas.
Frente a este escenario, la ONU hizo un llamado conjunto a las autoridades de Estados Unidos, Venezuela y a la comunidad internacional para garantizar el estricto respeto al derecho internacional. "La rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos no puede lograrse mediante una intervención militar unilateral que a su vez contraviene el orden global", señaló el Alto Comisionado, subrayando que el pueblo venezolano merece justicia a través de procesos imparciales centrados en las víctimas.
La advertencia destaca una paradoja crítica: mientras Washington justifica su acción por el historial de derechos humanos en Venezuela, la propia ONU cuestiona que el uso de la fuerza sea la vía para resolver crisis humanitarias, enfatizando en su lugar la urgente necesidad de diálogo y mecanismos multilaterales.