Trump recibe al primer ministro israelí en una cumbre de casi tres horas sin prensa y sin conclusiones públicas, pero con un mensaje claro: "Si no hay acuerdo, veremos qué pasa"
Washington. – La Casa Blanca fue escenario este miércoles de una de las reuniones más delicadas del segundo mandato de Donald Trump. Durante casi tres horas, el presidente estadounidense y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, analizaron a puerta cerrada el futuro de las negociaciones nucleares con Irán, en un encuentro del que no trascendieron imágenes ni declaraciones conjuntas.
Netanyahu entró y salió en silencio. Sin rueda de prensa, sin preguntas. Solo un escueto comunicado de su oficina y un mensaje de Trump en Truth Social:
"Muy buena reunión. No se llegó a nada definitivo, aparte de que insistí en que las negociaciones con Irán continúen. Si se puede llegar a un acuerdo, esa es mi preferencia. Si no, tendremos que ver cuál será el resultado" .
La agenda israelí: más duro, más lejos, más condiciones
Horas antes de aterrizar en Washington, Netanyahu había adelantado su hoja de ruta: no le basta con limitar el programa nuclear. Israel exige que cualquier acuerdo incluya:
- Restricciones al programa de misiles balísticos de Irán, considerados por Tel Aviv como la principal amenaza estratégica.
- Cortar el apoyo de Teherán a grupos armados como Hamás y Hezbolá, una condición que hasta ahora Irán ha calificado como "innegociable" .
"Presentaré al presidente nuestra perspectiva sobre los principios esenciales. No solo para Israel, sino para todos los que desean la paz y la seguridad en Oriente Próximo" , declaró Netanyahu antes de abordar el avión.
El dilema de Trump: presión o pacto
Trump mantiene un doble discurso calculado. Por un lado, asegura que "la preferencia" es un acuerdo negociado. Por otro, recuerda constantemente que "la última vez Irán decidió que era mejor no llegar a un acuerdo" y fue blanco de los bombardeos estadounidenses de junio de 2025 —la Operación Martillo de Medianoche— que, según el presidente, "borraron" las capacidades nucleares iraníes.
"Esperemos que esta vez sean más razonables y responsables" , escribió Trump.
Pero la cuestión de fondo persiste: ¿cuánta influencia real tiene Netanyahu sobre la estrategia de Trump?
Irán, aún conmocionado por el conflicto de 12 días
Teherán negocia desde una posición debilitada. El conflicto de 12 días con Israel en junio de 2025 dejó al régimen de los ayatolás militarmente expuesto y con varios de sus emplazamientos nucleares dañados. Aunque Trump presume de haber "borrado" el programa, expertos internacionales mantienen que la magnitud real del daño sigue sin esclarecerse.
Lo que viene: Omán, la Casa Blanca y el factor israelí
Estados Unidos e Irán mantuvieron la semana pasada conversaciones indirectas en Omán, calificadas por ambas partes con "optimismo cauteloso". La próxima ronda podría definirse en los próximos días. Mientras tanto, Netanyahu ya completó su sexta visita a Washington desde el regreso de Trump al poder.
Conclusión: la sombra de Netanyahu es alargada, pero no lo es todo
Israel logró instalar su narrativa en el centro del debate. Pero Trump no es un presidente que se deje conducir con facilidad. El republicano busca un triunfo diplomático que le permita proclamar que forjó un "mejor acuerdo" que el de 2015. Netanyahu, en cambio, persigue una reconfiguración total del poder iraní en la región.