La actriz australiana Milly Alcock, de 25 años, alcanzó un nuevo hito en su trayectoria profesional tras ser confirmada como Supergirl en la película Supergirl: La Mujer del Mañana, una producción que supone su ingreso definitivo al universo cinematográfico de DC.
Alcock, conocida internacionalmente por su interpretación de Rhaenyra Targaryen en House of the Dragon, dará vida a la superheroína en una cinta dirigida por Craig Gillespie, con un presupuesto estimado de 200 millones de dólares.
De Sídney a Hollywood
Criada en Petersham, un suburbio de Sídney, la actriz creció en una familia ajena al mundo del espectáculo. Fue la menor de tres hermanos y tuvo una infancia sencilla, lejos del glamour. Durante su etapa escolar enfrentó dificultades académicas, aunque su paso por la Escuela Secundaria de Artes Escénicas Newtown despertó su vocación por la actuación.
En su último año de estudios decidió abandonar la escuela para dedicarse por completo al trabajo profesional, tras comenzar a obtener papeles en anuncios y series de televisión.
Ascenso profesional
El primer gran impulso en su carrera llegó en 2019 con la serie Upright, que le otorgó proyección internacional. Dos años después fue seleccionada para interpretar a la joven Rhaenyra Targaryen en House of the Dragon, papel que consolidó su reconocimiento global.
El rodaje de la serie coincidió con la pandemia, obligándola a mudarse sola a Londres con apenas 21 años. La producción se convirtió en el mayor estreno de HBO desde Game of Thrones.
Dudas, aprendizaje y crecimiento
Durante ese proceso, Alcock atravesó momentos de inseguridad luego de que se cuestionara su preparación actoral, una experiencia que impactó su confianza, pero que también la impulsó a perfeccionarse. “No es suerte, es trabajo”, ha señalado sobre su evolución profesional.
Un nuevo reto como Supergirl
La confirmación como Supergirl llegó acompañada de emoción y temor. La actriz reconoció haber expresado sus dudas al director sobre cómo encarnar al personaje y admitió que el proyecto podría cambiar su vida.
Según explicó, esta versión de Kara Zor-El se aleja del arquetipo idealizado y presenta a una heroína con imperfecciones y profundidad emocional. “Es un desastre, y eso la hace humana”, afirmó.
Éxito sin perder la sencillez
Pese a su creciente fama, Alcock asegura mantener una vida cotidiana sencilla. “Voy a trabajar, vuelvo a casa, llamo a mi madre y preparo la cena”, comentó, destacando que el éxito no ha alterado su forma de vivir ni su identidad personal.