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México da un paso histórico hacia el acceso universal a la salud en 2027

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Ciudad de México.– El sistema de salud mexicano se prepara para una transformación sin precedentes. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este martes que, a partir de 2027, cualquier ciudadano podrá recibir atención médica gratuita en cualquier institución pública, independientemente de su afiliación actual. El objetivo es ambicioso pero claro: “que cuando nosotros dejemos el gobierno, cualquier mexicano o mexicana pueda ir a atenderse de cualquier padecimiento a cualquier institución de salud y pueda ser recibido”, afirmó la mandataria en su conferencia matutina.

El mecanismo para lograr este “Servicio Universal de Salud” será una credencial única que funcionará como identificación oficial y reemplazará paulatinamente los carnés del IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar. El proceso de credencialización comenzará este mismo año y se extenderá por más de 12 meses, pero la meta es clara: derribar los muros burocráticos que durante décadas han fragmentado la atención médica en el país.

Un decreto presidencial y tres sistemas integrados

Sheinbaum explicó que la iniciativa estará respaldada por un decreto presidencial y avanzará de manera gradual. A partir del 1 de enero de 2027, entrará en funcionamiento la primera etapa del intercambio de servicios entre las tres grandes instituciones de salud: IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar. En esa fase inicial, se garantizará la atención universal a urgencias, incluyendo la continuidad del tratamiento sin condicionantes económicos. Nadie quedará desamparado por cambiar de empleo o de estatus laboral.

“Es un paso histórico el que estamos dando, avanzando hacia el servicio universal de salud”, enfatizó la presidenta.

Cáncer de mama, tratamientos complejos y especialidades: el cronograma de la integración

El plan no se detiene en las urgencias. En 2027 también comenzará la atención universal para cáncer de mama, con mastografías, biopsias y tratamientos en la unidad más cercana al domicilio de la paciente. Asimismo, se asegurará la continuidad de tratamientos complejos —como los de cáncer, VIH, enfermedades renales o hemofilia— incluso si la persona pierde o cambia su afiliación.

Hacia la segunda mitad de 2027, se ampliará el intercambio a servicios especializados: radioterapia, laboratorio y estudios de imagen. Para 2028, el plan contempla consolidar el surtido universal de recetas, las consultas de especialidad referenciadas, la hospitalización y el seguimiento de enfermedades crónicas.

Una app con inteligencia artificial para navegar el sistema

El proyecto no sería posible sin una fuerte inversión en tecnología. Eduardo Clark, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, detalló que el plan estará acompañado de una aplicación digital que integrará la credencial, el historial médico, la gestión de citas, la información de servicios y herramientas de navegación con inteligencia artificial. El objetivo es que el usuario pueda encontrar la unidad de atención más cercana y adecuada a sus necesidades en tiempo real.

“Poner toda la infraestructura, todo el gasto en salud que hace el pueblo de México al servicio de todas y todos los mexicanos”, resumió Clark.

Un proceso gradual, pero irreversible

Las autoridades reconocen que la magnitud del cambio requiere cautela. El proceso será gradual para “asegurar la capacidad operativa y la sostenibilidad financiera” del sistema. Sin embargo, la meta es firme: que ningún mexicano vuelva a ser rechazado en un hospital público por no pertenecer a la institución correcta.

El anuncio de Sheinbaum marca un antes y un después en la política sanitaria de México. La credencial única no es solo un plástico; es el símbolo de un derecho que, a partir de 2027, será verdaderamente universal. Y en un país donde la salud ha sido durante décadas un laberinto burocrático, esa tarjeta puede ser el pasaporte a la justicia social.