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Macron actualiza la doctrina nuclear de Francia

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Macron afina su discurso nuclear: Francia ofrece su paraguas atómico a una Europa que ya no confía ciegamente en EE.UU.

El presidente francés esbozará el lunes en la base de submarinos de Île Longue la nueva doctrina de disuasión del país. En un contexto de guerra en Ucrania, dudas sobre el compromiso de Trump y la expansión nuclear de Rusia y China, París sopesa ampliar el papel de sus armas atómicas en la defensa europea. La decisión final, eso sí, seguirá siendo exclusivamente francesa.

París — Emmanuel Macron se prepara para un discurso de los que marcan época. El próximo lunes, desde la base de submarinos nucleares de Île Longue, en el noroeste de Francia, el presidente francés actualizará la doctrina de disuasión atómica del país en un momento en que Europa entera se pregunta si puede seguir confiando en el paraguas estadounidense.

El Elíseo ha calificado la intervención como "un momento importante de su mandato" en el que se esperan "cambios y desarrollos significativos", aunque subrayando que la oferta nuclear francesa "no compite de ninguna manera con la OTAN".

El contexto no puede ser más inquietante. La invasión rusa de Ucrania cumple cuatro años, Moscú ha rebajado su umbral para el uso de armas nucleares, China y Corea del Norte amplían sus arsenales, y la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca ha reavivado las dudas sobre el compromiso de Washington con la seguridad europea.

Una oferta que ya no cae en saco roto

No es la primera vez que Macron lanza este guante. En 2020 ya propuso un "diálogo estratégico" con sus socios europeos sobre el papel de las armas francesas. Entonces, la propuesta apenas encontró eco. Ahora, la música suena muy distinta.

El canciller alemán Friedrich Merz reveló este mismo mes que ha mantenido "conversaciones iniciales" con Macron sobre disuasión nuclear, e incluso teorizó públicamente sobre la posibilidad de que aviones de la Luftwaffe transportaran bombas francesas. Un giro radical para un país que durante décadas ha confiado su seguridad al paraguas nuclear de Estados Unidos.

Héloïse Fayet, especialista en disuasión nuclear del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, resume la expectación: "Los aliados y socios, y quizá también los adversarios, tienen grandes expectativas sobre la evolución de la doctrina nuclear francesa". El discurso del lunes, añade, es la oportunidad de Macron para "aclarar todo y proponer ideas y sugerencias concretas para un mayor papel de la disuasión francesa en Europa".

La línea roja: la decisión sigue siendo francesa

Francia es el único miembro de la Unión Europea con armas nucleares. Posee menos de 300 cabezas, que según Macron en 2020 son suficientes para infligir un "daño inaceptable" a cualquier país que amenace sus intereses vitales.

Pero Fayet es tajante: no habrá cogobierno nuclear. "Siempre será el presidente francés quien decida, y no existe la idea de que los aliados paguen por la disuasión francesa". Eso sí, la experta abre la puerta a un escenario más ambicioso: "Si un día hay una razón por la que ya no podamos creer en la garantía de seguridad de Estados Unidos, Francia y Reino Unido tendrán que dar un paso adelante, quizá aumentar el número de cabezas nucleares, pero lo más importante es evitar la proliferación nacional".

El mapa nuclear del mundo ha cambiado

El telón de fondo del discurso de Macron es un panorama geopolítico en plena ebullición:

  • Rusia revisó su política de disuasión en 2024, rebajando el umbral para posibles represalias nucleares.
  • China y Corea del Norte amplían sus arsenales a un ritmo sostenido.
  • Estados Unidos se ha planteado reanudar las pruebas nucleares por primera vez desde 1992. Trump habló de ello en octubre, aunque el secretario de Energía matizó después que no serían explosiones nucleares.
  • Reino Unido ha anunciado planes para comprar aviones F-35A con capacidad nuclear, restaurando una capacidad de ataque aéreo atómico que había eliminado en los noventa.

Île Longue, el símbolo del poder atómico francés

Macron no ha elegido el escenario por azar. La base de Île Longue alberga los cuatro submarinos nucleares franceses, cada uno capaz de transportar 16 misiles balísticos intercontinentales M51, armados con múltiples ojivas. Es el corazón del sistema de disuasión galo.

El mensaje es claro: en un mundo inestable, Francia también tiene músculo nuclear. Y está dispuesta a hablar de cómo usarlo para proteger a Europa. Eso sí, sin compartir el gatillo.