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Lula inaugura el Puente de Integración entre Brasil y Paraguay 

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El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, participó este viernes en la ceremonia de puesta en operación del Puente de Integración entre Brasil y Paraguay, una infraestructura clave sobre el río Paraná destinada a descongestionar una de las fronteras con mayor tránsito de la región.

Lula habilitó el paso de vehículos —inicialmente camiones sin carga— desde el lado brasileño, en un acto que estaba previsto realizarse junto al presidente paraguayo, Santiago Peña, quien no pudo asistir por compromisos de agenda y celebrará una ceremonia similar el sábado, tras su participación en la Cumbre del Mercosur.

“No estoy con Santiago Peña porque él no podía hoy por un problema de orden familiar y yo no puedo el sábado después de la Cumbre del Mercosur porque tengo que viajar a Brasilia. Entonces decidimos que yo inauguro el lado brasileño hoy y él el lado paraguayo el sábado”, explicó Lula durante su intervención.

Una obra clave para la integración regional

El puente conecta la ciudad brasileña de Foz de Iguazú con la paraguaya Presidente Franco. Aunque las obras habían concluido hace varios meses, la apertura se retrasó debido a la falta de vías de acceso y de instalaciones para los servicios aduaneros y policiales.

Se trata de la segunda conexión viaria sobre el río Paraná, frontera natural entre ambos países, y busca aliviar la saturación del Puente de la Amistad, inaugurado hace más de seis décadas y que conecta Foz de Iguazú con Ciudad del Este.

Según la Presidencia brasileña, el Puente de la Amistad soporta diariamente el paso de unas 100,000 personas y alrededor de 45,000 vehículos, lo que lo convierte en uno de los cruces fronterizos más congestionados de Sudamérica.

Impacto económico y social

El nuevo puente tuvo un costo de 1,900 millones de reales (unos 343 millones de dólares), financiados conjuntamente por Brasil y Paraguay. La estructura mide 760 metros de longitud, se eleva a 470 metros sobre el río y está sostenida por dos torres de 190 metros de altura, con dos carriles de 3.6 metros de ancho cada uno.

Lula afirmó que la obra simboliza la apuesta de ambos países por la integración regional y el crecimiento económico, al facilitar el comercio bilateral y el tránsito turístico. En referencia al contexto internacional, señaló que el puente también es un mensaje político.

“Desde Sudamérica queremos decirle al mundo que somos a favor de la paz”, expresó el mandatario.

Por su parte, Enio Verri, director general brasileño de la hidroeléctrica binacional Itaipú, que financió gran parte del proyecto, aseguró que la infraestructura será “un motor de prosperidad para la región”, al optimizar los flujos comerciales y turísticos.

La zona forma parte de la conocida Triple Frontera, donde además de Itaipú se encuentran las Cataratas del Iguazú, compartidas por Brasil y Argentina.

Las negociaciones para la construcción del puente comenzaron en 1990, aunque solo avanzaron de manera decisiva a partir de 2005, tras la firma de un acuerdo internacional que estableció las bases técnicas y financieras del proyecto.