La nutrición se convierte en protagonista silenciosa de la cita olímpica: menús personalizados para cada disciplina, opciones para todas las culturas y religiones, y un mensaje claro de los expertos: "los hidratos de carbono son los reyes"
Milán. – En el corazón de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 late un motor silencioso pero esencial: la comida. Para los deportistas de alto rendimiento, cada bocado no es solo un placer gastronómico, sino el combustible que impulsa sus marcas, sus saltos y sus sprints sobre la nieve y el hielo.
Las cifras de una operación faraónica
La organización de los Juegos ha desplegado una logística alimentaria titánica. Solo en la Villa Olímpica de Milán, las cocinas sirven a diario:
- 3.000 huevos
- 450 kilos de pasta
- Más de 10.000 comidas diarias en el conjunto de villas y sedes
Los comedores permanecen abiertos las 24 horas para combatir el desfase horario y adaptarse a los exigentes ritmos de entrenamiento y competición.
Menús a medida: del esquiador de fondo al piloto de bobsleigh
No todos los deportes queman la misma energía. Por eso, la oferta gastronómica se adapta con precisión:
- Dietas ricas en proteínas para esquiadores de fondo, que demandan una resistencia extrema.
- Opciones más ligeras para pilotos de bobsleigh, donde la velocidad y la precisión requieren un perfil nutricional diferente.
- Alternativas para veganos, celíacos y distintas tradiciones religiosas, garantizando la inclusión sin comprometer el rendimiento.
"Quienes lleguen desde la otra punta del mundo podrán comer como si estuvieran en casa, sin comprometer su preparación ni su recuperación" , señala el Ministerio italiano de Infraestructuras y Transportes.
La ciencia detrás del plato
Olivia Morgan, dietista y experta en nutrición deportiva en Mass General Brigham (Boston), explica a Euronews Health la importancia de mantener las rutinas alimentarias incluso en un entorno de alta exigencia emocional:
"Se trata de asegurarnos de que vamos cumpliendo esas tomas a lo largo del día, de mantener aquello que sabemos que nos gusta y que funciona muy bien para nuestro cuerpo, y de reservar los caprichos más divertidos para después" .
Kelly Drager, nutricionista jefe de rendimiento del Canada Sport Institute Alberta, añade una capa de complejidad: los deportes de invierno tienen particularidades únicas.
"Si nos fijamos más en los deportes nórdicos, las exigencias de los entrenamientos muchas veces superan incluso a las de las propias competiciones" .
Además, los atletas compiten en plena temporada de virus respiratorios, como la gripe, lo que añade un reto extra para el sistema inmunológico.
Hidratos de carbono, los verdaderos reyes
En un mundo obsesionado con la proteína, Morgan lanza un mensaje contraintuitivo pero respaldado por la ciencia:
"Creo que en la sociedad se ha puesto el foco sobre todo en la proteína, pero en realidad, para los deportistas, los hidratos de carbono son casi los reyes. Si tomamos muchísima proteína y pocos hidratos, el organismo no puede utilizar toda esa proteína para la función que le corresponde" .
Italia, fiel a su tradición, ha puesto la pasta y la pizza en el centro de las estaciones de hidratos de carbono, acompañadas de embutidos locales, quesos, frutas y postres, ofreciendo a los atletas un "auténtico sabor de Italia" .
El "equilibrio aburrido" que marca la diferencia
Morgan insiste en que la base del éxito nutricional está en lo básico:
"Cinco raciones de fruta o verdura al día, comidas equilibradas y algún capricho de vez en cuando. Es una nutrición aburrida, nadie quiere oír hablar de eso. La gente quiere seguir una dieta sofisticada, tomar un suplemento llamativo. Pero las verdaderas bases de la nutrición están en ese equilibrio aburrido" .
Para los deportistas, que exigen tanto a su cuerpo, hasta los mínimos fallos en estos aspectos básicos suelen tener consecuencias mayores.
Más que combustible: disfrute y relación con el cuerpo
Drager cierra con una reflexión que trasciende lo puramente físico:
"El cuerpo no es solo una máquina ni la comida simplemente un medio para un fin" .
Las preferencias individuales, las diferencias culturales y el placer de comer también juegan un papel clave en la alimentación de los atletas. Porque, al final, ganar una medalla también depende de sentirse bien con uno mismo. Y eso, a veces, empieza con un plato de pasta en el momento justo.