En respuesta a una crisis de seguridad alimentaria que ha llevado a la retirada de productos en más de 60 países, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) propuso este lunes un umbral de referencia para la cereulida, una toxina bacteriana detectada en leches de fórmula para lactantes.
La propuesta técnica: niveles de seguridad precisos
La agencia, con sede en Parma (Italia), estableció los siguientes límites basados en una evaluación científica urgente solicitada por la Comisión Europea:
- Para leche de fórmula para lactantes:No más de 0,054 microgramos de cereulida por litro.
- Para leche de fórmula para bebés: No más de 0,1 microgramos por litro.
La EFSA aclaró que concentraciones superiores a estos niveles "podrían dar lugar a que se superen los umbrales de seguridad toxicológica". Este dictamen busca ofrecer a los gestores de riesgos de la UE una base clara para determinar "cuándo debe retirarse un producto del mercado como medida de precaución en materia de salud pública".
Impacto en la salud y retiradas masivas
La cereulida es una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus. Su ingestión puede provocar principalmente problemas digestivos agudos, como vómitos y diarrea, según las autoridades sanitarias francesas.
La alerta ha provocado una de las retiradas más extensas en la industria de nutrición infantil. Gigantes como Nestlé, Danone y Lactalis han retirado productos del mercado a nivel global desde diciembre pasado. Todavía no está claro si la nueva recomendación de la EFSA desencadenará nuevos retiros preventivos.
Investigaciones penales en curso
La gravedad de la situación se subraya con la apertura de dos investigaciones penales en Francia, tras la muerte de dos bebés que habían consumido leche de fórmula retirada por Nestlé por una "posible contaminación". No obstante, el Ministerio de Sanidad francés ha señalado que aún no se ha establecido un "vínculo causal" definitivo entre las muertes y la toxina.
Contexto regulatorio
Esta acción representa un paso crítico para llenar un vacío regulatorio, ya que hasta ahora no existía un límite armonizado a nivel de la UE para esta toxina específica en productos infantiles. La Comisión Europea encargó el estudio a la EFSA para crear un estándar que permita una respuesta coordinada y basada en la ciencia ante futuros incidentes de contaminación.