Los enfrentamientos fronterizos entre Tailandia y Camboya se reanudaron con violencia, causando al menos 13 muertos y forzando la evacuación de decenas de miles de civiles, lo que ha fracturado el alto el fuego negociado con mediación estadounidense que había puesto fin a los mortíferos combates de julio.
Según los partes militares, el Ejército camboyano reportó nueve civiles fallecidos y veinte heridos, mientras que Tailandia confirmó la muerte de cuatro de sus soldados y sesenta y ocho heridos desde que las escaramuzas se reanudaron el domingo por la noche. La intensidad de los combates llevó a Hun Sen, presidente del Senado y líder de facto de Camboya, a declarar el martes que su país llevaría a cabo una "lucha encarnizada" contra Tailandia.
En un comunicado difundido por redes sociales, Hun Sen justificó la respuesta militar alegando que, aunque Camboya se abstuvo inicialmente de represalias tras los ataques del domingo, se vio "obligada a contraatacar para defender su territorio". Por su parte, el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, afirmó que no había recibido propuestas de negociación por parte de Camboya y declaró que su gobierno apoyaría "todo tipo de operaciones militares según lo planeado".
Tailandia sostiene que Camboya atacó primero sus posiciones, lo que llevó a las fuerzas tailandesas a ejecutar ataques aéreos a lo largo de la frontera como medida defensiva. El portavoz militar tailandés, contralmirante Surasant Kongsiri, afirmó que dichas operaciones continuarán "hasta que cesen los ataques".