El petróleo intermedio de Texas (WTI) registró un marcado incremento este martes, cerrando en 61,15 dólares por barril tras una subida del 2,77%, impulsada directamente por el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán. La decisión del presidente Donald Trump de cancelar todo diálogo con las autoridades iraníes hasta que “cesen los asesinatos” durante las protestas internas ha generado una ola de nerviosismo en los mercados energéticos.
Los contratos de futuros del WTI para febrero ganaron 1,65 dólares respecto al cierre anterior, reflejando la preocupación de los operadores ante posibles interrupciones en el suministro de crudo procedente de Irán, uno de los mayores productores de la OPEP. En su anuncio, Trump aseguró a los manifestantes iraníes que la “ayuda está en camino” y advirtió sobre posibles acciones militares, además de imponer un arancel del 25% a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Teherán, medida que afectaría especialmente a China, principal destino de sus exportaciones petroleras.
Este escenario se suma a la persistente incertidumbre en torno a la industria petrolera venezolana, manteniendo una demanda cautiva de crudo en los mercados globales. Según el analista Tom Essaye en su Sevens Report, el contexto geopolítico combinado actúa como un soporte firme para los precios, en un momento en el que las protestas en Irán —que habrían causado cerca de 2.000 fallecidos— tensionan aún más la estabilidad regional y la oferta energética mundial.