Star Wars entra en una nueva fase. Kathleen Kennedy ha presentado su renuncia como presidenta de Lucasfilm, la filial de Disney que custodia la saga galáctica, poniendo fin a un mandato de 13 años marcado por una expansión sin precedentes del universo en pantalla, récords de taquilla y debates intensos entre la crítica y los seguidores.
Bajo su dirección, iniciada en 2012 tras la compra de Lucasfilm por Disney, la franquicia vivió una explosión de contenido: tres películas de la secuela de la Trilogía Original, dos filmes independientes (Rogue One y Solo), cinco series televisivas de gran alcance —The Mandalorian, El libro de Boba Fett, Obi-Wan Kenobi, Ahsoka y Andor— además de numerosas producciones animadas, videojuegos y publicaciones. Este impulso transformó a Star Wars en uno de los universos narrativos más vastos de la industria.
Sin embargo, su gestión también estuvo acompañada de una polarización notable. Si bien cintas como El despertar de la Fuerza y series como Andor recibieron aclamación unánime, Los últimos Jedidividió aguas: con un 91% de aprobación crítica en Rotten Tomatoes frente a un 41% del público, simbolizó la fractura entre la visión renovadora y el apego al canon tradicional.
En términos financieros, su balance resulta incontestable: las producciones supervisadas por Kennedy recaudaron 5.600 millones de dólares en taquilla, superando holgadamente los 4.200 millones que Disney invirtió en la compra de Lucasfilm.
Sucesión: el relevo hacia una nueva era
Kennedy traspasa el liderazgo a dos figuras internas: Dave Filoni, hasta ahora director creativo, asumirá el cargo de presidente, y Lynwenn Brennan, responsable de operaciones, se desempeñará como copresidenta. Filoni, arquitecto de series queridas por la comunidad como Star Wars: Clone Warsy Ahsoka, declaró: “De Rey a Grogu, Kathy ha dirigido la mayor expansión narrativa de Star Wars en pantalla. Estoy agradecido por la oportunidad de liderar Lucasfilm en este nuevo cometido”.
Antes de unirse a Lucasfilm, Kennedy ya era una productora legendaria en Hollywood, cofundadora de Amblin Entertainment junto a Steven Spielberg y Frank Marshall, y responsable de éxitos como E.T., Parque Jurásico y la trilogía de Regreso al futuro. Sus últimos proyectos dentro de la franquicia incluyen la producción ejecutiva de The Mandalorian & Grogu y Star Wars: Starfighter, protagonizada por Ryan Gosling.
El cambio al frente de Lucasfilm no solo cierra un ciclo marcado por la transformación digital y la globalización de la saga, sino que anticipa una etapa donde la continuidad creativa y la conexión con los fans parecen consolidarse como pilares estratégicos.