El cantante Julio Iglesias está profundamente preocupado por el daño que las recientes acusaciones de acoso sexual, agresiones y posibles delitos de trata puedan infligir en su reputación a nivel mundial, según han revelado fuentes próximas al artista. En medio de un silencio público mantenido hasta ahora, Iglesias vive la situación con gran desasosiego, convencido de que su imagen “ha caído absolutamente” y de que ha sido dañado “internacionalmente”.
La investigación, publicada inicialmente por elDiario.es y Univisión, ha motivado que la Fiscalía de la Audiencia Nacional analice una denuncia presentada por dos exempleadas que trabajaron para el artista en 2021 en sus residencias en República Dominicana y Bahamas. Según los documentos, las mujeres describen un entorno de abuso de poder, acoso sexual y condiciones laborales abusivas, que podrían configurar delitos de trata con fines de servidumbre, agresión sexual y vulneración de derechos laborales.
Como parte de las prácticas denunciadas, se habría exigido a las empleadas someterse a pruebas médicas colectivas para detectar infecciones de transmisión sexual y embarazos, realizadas en clínicas ginecológicas a las que acudían grupos de diez o doce mujeres. “Revisaron todos los informes. No me pareció normal”, declaró una de las afectadas.
Mientras el equipo legal de Iglesias se prepara para una eventual batalla judicial –el cantante “tiene a sus abogados a por todas”, según la periodista Paloma García-Pelayo–, una antigua supervisora ha salido en su defensa, tachando las acusaciones de “patrañas” y describiendo al artista como “humilde, generoso y muy respetuoso con todas las mujeres”.
La causa se encuentra en fase de investigación fiscal, en un contexto mediático creciente que sitúa al icono musical frente a una de las crisis más graves de su carrera, con posibles repercusiones legales y reputacionales de alcance global.