Las FDI intensifican los bombardeos contra infraestructuras del régimen en la capital, Isfahán y el sur del país, mientras el portavoz militar eleva la cifra de bajas en las filas enemigas. En Líbano, los muertos ascienden ya a 394, con 83 niños entre las víctimas. Hezbolá responde con ataques limitados en el norte de Israel.
Jerusalén/Teherán/Beirut — La maquinaria bélica israelí no da tregua. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron este lunes por la noche una nueva "gran oleada" de ataques contra objetivos del régimen iraní en Teherán, según confirmó un comunicado oficial. La ofensiva, que ya se ha convertido en una constante diaria, se suma a las tandas de mediodía y mañana, en las que bombardearon infraestructuras en Teherán, Isfahán y el sur de Irán.
El portavoz del Ejército israelí, Effie Defrin, ofreció un balance de las bajas en las filas enemigas: desde el inicio del conflicto, hace ya más de una semana, la fuerza aérea ha eliminado a más de 1.900 soldados y comandantes iraníes. Una cifra que, de confirmarse, supondría un golpe significativo a la estructura militar de la República Islámica.
Objetivos estratégicos
Ayer mismo, las FDI anunciaron haber alcanzado 400 objetivos militares en el oeste y centro del país, incluyendo lanzadores de misiles balísticos y plantas de producción de armas. Por primera vez, los bombardeos alcanzaron depósitos de combustible en Teherán y zonas cercanas, lo que provocó al menos cuatro muertos, obligó a racionar la gasolina a 20 litros por persona al día y cubrió la capital con una densa nube tóxica, mezcla de lluvia y humo.
Líbano, el otro frente
Mientras Irán arde, Líbano sigue sangrando. El ministro de Salud Pública libanés, Rakan Nasreddine, actualizó la cifra de víctimas mortales en su país: 394 muertos, entre ellos 83 niños, y 1.130 heridos. La ofensiva israelí, desencadenada hace una semana en respuesta a los ataques de Hezbolá, ha dejado una estela de destrucción que no distingue entre combatientes y civiles.
El grupo chií, por su parte, mantiene una estrategia de hostigamiento limitado contra objetivos militares en el norte de Israel, sin lograr por ahora un impacto significativo en el desarrollo del conflicto.
Un conflicto con raíces profundas
La escalada actual hunde sus raíces en décadas de tensiones. Desde la Revolución Islámica de 1979, Irán ha apoyado a movimientos chiíes en la región, incluidos Hezbolá en Líbano, grupos en Siria y facciones en Gaza, todos ellos percibidos por Israel como amenazas estratégicas. Lo que comenzó como una guerra de influencias se ha transformado en una confrontación directa que amenaza con incendiar por completo Oriente Medio.
Mientras los misiles siguen cruzando el cielo, la comunidad internacional observa impotente cómo el conflicto se cobra cada día más víctimas y se acerca peligrosamente a un punto de no retorno.