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Irán tiende puentes económicos a EE.UU. para asegurar un acuerdo nuclear

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El viceministro Hamid Ghanbari propone incluir petróleo, gas, minería y hasta compra de aviones estadounidenses en las negociaciones. La segunda ronda de conversaciones arranca el martes en Ginebra, con la amenaza militar de Trump como telón de fondo

Teherán. – En una movida que busca endulzar la diplomacia, Irán ha puesto sobre la mesa un incentivo poco habitual: beneficios económicos concretos para Estados Unidos como parte de un eventual acuerdo nuclear. Así lo confirmó este domingo el viceministro iraní de Exteriores, Hamid Ghanbari, en declaraciones recogidas por la agencia Fars.

"Para garantizar que un acuerdo sea sostenible, Estados Unidos debe beneficiarse de sectores económicos iraníes de alto rendimiento y de retorno rápido" , afirmó el diplomático, integrante del equipo negociador.

Los tentadores sectores: petróleo, gas, minería y aviones
Ghanbari detalló que en las conversaciones se han incorporado intereses comunes en áreas estratégicas:

  • Petróleo y gas: Irán posee una de las mayores reservas del mundo.
  • Inversiones mineras: el país persa cuenta con importantes yacimientos de cobre, hierro y otros minerales.
  • Compra de aviones estadounidenses: una medida que abriría un mercado hasta ahora vedado para la industria aeronáutica de EE.UU.

Además, el viceministro subrayó que la liberación de los activos bloqueados de Irán en el extranjero debe ser "real y utilizable, no meramente simbólica o temporal" , formando parte del paquete negociador.

Ginebra, segunda ronda: la pelota en el tejado de EE.UU.
La segunda ronda de negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos se celebrará el próximo martes en Ginebra, después del exitoso encuentro indirecto del 6 de febrero en Omán, país que actúa como intermediario.

El viceministro Majid Takht-Ravanchiconfirmó la cita en una entrevista con la BBC y fue directo:

"La pelota está en el campo de EE.UU. Si es sincero, se puede alcanzar un acuerdo" .

Ravanchi reiteró las líneas rojas iraníes:

  • El enriquecimiento cero no es una opción.
  • El programa de misiles balísticos es innegociable, por considerarlo parte de la capacidad defensiva del país.
  • Pero mostró disposición a "examinar compromisos" sobre el programa nuclear, siempre que Washington dialogue sobre el levantamiento de sanciones.

Como gesto de buena voluntad, mencionó la disposición de Teherán a diluir los más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60% , muy cerca del 90% necesario para uso militar.

El contrapunto de Rubio: "Es muy difícil, pero priorizamos la vía diplomática"
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se pronunció ayer en la Conferencia de Seguridad de Múnich:

"Priorizamos la vía diplomática para resolver las diferencias con Teherán, aunque alcanzar un acuerdo es muy difícil" .

La declaración contrasta con las amenazas de Donald Trump, quien ha prometido un ataque militar si no se logra un pacto, y ha respaldado sus palabras con el envío de un segundo portaaviones a Oriente Medio.

El contexto: la sombra de la guerra de los 12 días
Las negociaciones se reanudaron el 6 de febrero, marcadas por el recuerdo de la guerra de los 12 días entre Irán e Israel en junio de 2025, en la que Washington participó bombardeando instalaciones nucleares iraníes.

Ambas partes calificaron el primer encuentro como "bueno" y se emplazaron a una nueva reunión, pese a las profundas diferencias sobre el programa de misiles y el apoyo iraní a grupos como Hizbulá y Hamás, que Washington exige frenar y Teherán rechaza.

Conclusión: el pragmatismo iraní frente a la presión máxima
La oferta económica de Irán a Estados Unidos es una jugada estratégica: busca hacer tangible para Washington lo que hasta ahora era solo una abstracción diplomática. Si Trump quiere petróleo, gas y negocios, Teherán dice estar dispuesto a dárselos, a cambio de un acuerdo que preserve su programa nuclear y su capacidad defensiva.

El martes en Ginebra se verá si la "zanahoria" iraní logra calmar al "palo" estadounidense. Mientras tanto, los portaaviones siguen navegando y los misiles, en sus silos. La diplomacia, una vez más, baila al borde del abismo.