Madrid/Islamabad.– Con la desconfianza como equipaje de mano y la historia como testigo incómodo, Irán envía este sábado a sus negociadores a la mesa de paz con Estados Unidos en Islamabad. El embajador iraní en España, Reza Zabib, fue claro antes de partir hacia la capital paquistaní: "Aceptamos dialogar de buena voluntad, pero no confiamos en los estadounidenses. En dos ocasiones anteriores nos atacaron mientras estábamos en negociaciones diplomáticas".
Las conversaciones, que arrancan este fin de semana en Pakistán, son el primer intento serio de poner fin a una guerra que comenzó el 28 de febrero con bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, y que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, una crisis energética global y una escalada regional que ya ha dejado más de 1.500 muertos en Líbano.
Dos opciones: diplomacia o defensa, Irán está preparado para ambas
Zabib, que intervino en un acto público en Madrid contra las "agresiones imperialistas" de EE.UU. e Israel, explicó que Irán se presenta a la negociación con una doble preparación: "Primero, la diplomacia, que siempre ha sido nuestra preferencia, y, segundo, la defensa de nuestra nación". Y subrayó: "Como saben, hemos sido perfectamente capaces de defender a nuestra nación durante esta guerra de agresión".
El embajador fue tajante sobre la llave del éxito: "La clave en la mesa de negociación para lograr la paz es, ante todo, reconocer y respetar el derecho de la nación iraní en todos y cada uno de los aspectos". Eso incluye "el derecho a desarrollar tecnología, el derecho a vivir en paz, el derecho al desarrollo". Frente a la amenaza de Trump de "sembrar el terror en una civilización", Irán plantea una disyuntiva existencial: "O una nación que vive con dignidad, o la sumisión".
Israel, el factor ausente que siempre sabotea
Preguntado por el papel de Israel, Zabib fue implacable: "Siempre ha socavado cualquier esfuerzo de paz, cualquier intento de solución. Israel solo piensa en la guerra, la violencia, los asesinatos, los crímenes y el genocidio". ¿Es posible hablar con la entidad sionista? "No, no reconocemos a esta entidad; es un sistema de ocupación genocida, de 'apartheid'", sentenció.
El estrecho de Ormuz: abierto para el mundo, cerrado para los agresores
El embajador reiteró que Irán es "más que capaz de defender cada rincón de nuestro territorio, incluido el estrecho de Ormuz", que, según aclaró, está legalmente abierto para el tránsito internacional, "solo cerrado para los agresores". Una distinción que, en la práctica, ha paralizado el 20% del petróleo mundial y disparado los precios del crudo.
Europa, ante su destino: "Es un momento crítico"
Zabib consideró que es "un momento crítico para que Europa determine su propio destino" y calificó de "acertada, aunque tardía" la decisión de la UE de no apoyar plenamente la guerra contra Irán. Sobre España y su gobierno, se mostró "orgulloso y contento" de que hayan elegido el lado "correcto" de la historia.
¿Un arma nuclear? "Sería una estupidez"
En el debate posterior, que contó también con representantes cubanos y palestinos, Zabib fue preguntado sobre la posibilidad de que Estados Unidos o Israel utilicen un arma nuclear contra Irán. Su respuesta fue escalofriante: "Es decisión de ellos. A nosotros no nos importa; vamos a seguir resistiendo". Y añadió: "No veo que cometan esa estupidez porque, si utilizan esa arma, abrirán la puerta a los demás que también la tienen". Una clara advertencia de que el uso de armas nucleares rompería el tabú global.
Cuba: "Seguiremos el ejemplo de Irán"
El representante de la embajada de Cuba, Víctor Morales, también intervino para respaldar la postura de resistencia: "Somos un pueblo de paz, pero, en el caso de conflicto (con Estados Unidos), estamos preparados. Seguiremos el ejemplo de Irán, vamos a resistir". Morales denunció la nueva "agresión" de EE.UU. para impedir la llegada de combustible a la isla y advirtió: "No nos podemos echar para atrás; es resistir la posición y avanzar, aunque nos estén tratando de pisar".
Islamabad, la última esperanza diplomática
Las negociaciones de este sábado en Islamabad son la última oportunidad para evitar una escalada mayor. Pakistán, que ha actuado como mediador clave, ha logrado sentar a ambas partes en la misma mesa. Pero la sombra de la desconfianza es alargada. Irán acepta dialogar, pero no olvida. Y mientras los diplomáticos hablan, los misiles siguen en sus silos, los petroleros anclados y el estrecho de Ormuz, cerrado para los "agresores". La paz, si llega, será frágil. Pero la guerra, como demuestran las cifras de muertos en Líbano, es insostenible. El mundo observa Islamabad. Y contiene la respiración.