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Irán lanza una advertencia contundente a EE.UU.: "La seguridad de los puertos en el Golfo Pérsico es para todos o para nadie"

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Teherán/Washington.– El pulso en el Golfo Pérsico entra en una fase crítica. Las Fuerzas Armadas iraníes advirtieron este lunes, horas antes de que entre en vigor el bloqueo naval estadounidense del estrecho de Ormuz, que "la seguridad de los puertos en el Golfo Pérsico y el mar de Omán es para todos o para nadie". La declaración, del portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, no deja espacio a la ambigüedad: "Si la seguridad de los puertos de la República Islámica de Irán se ve amenazada, ningún puerto en estas aguas estará a salvo".

La advertencia iraní es una respuesta directa al anuncio del Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom), que este lunes a las 14:00 GMT comenzará a bloquear "todo el tráfico marítimo de entrada y salida en los puertos iraníes". El bloqueo se aplicará "de manera imparcial a los buques de todas las naciones", según el comunicado militar estadounidense.

"Un mecanismo permanente de control"

Zolfaqari reiteró que Irán continuará aplicando "con firmeza un mecanismo permanente de control del estrecho de Ormuz", bajo el cual no permitirán el paso de "embarcaciones vinculadas al enemigo". Sin embargo, aseguró que "otras embarcaciones, respetando las normas establecidas por las fuerzas armadas iraníes, seguirán pudiendo cruzar el estrecho". La distinción entre "enemigo" y "otros" es la base del conflicto: Irán considera a Estados Unidos e Israel como agresores, y a sus aliados como cómplices.

El anuncio de Centcom se produjo después de que el presidente Donald Trump afirmara que EE.UU. bloqueará el estrecho y acusara a Irán de mantener sus "ambiciones nucleares", tras el fracaso de las negociaciones de paz en Pakistán. Las conversaciones de Islamabad, que se prolongaron durante 21 horas, terminaron sin un acuerdo, especialmente por el desacuerdo en el programa nuclear iraní (Washington exige "cero enriquecimiento", Teherán defiende su derecho a fines pacíficos) y el control del estrecho.

Una escalada con consecuencias globales

El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, ha sido restringido por Irán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. El bloqueo estadounidense, que comenzará en horas, supone una escalada mayúscula. La advertencia iraní de atacar "cualquier puerto" en el Golfo Pérsico y el mar de Omán amenaza con extender el conflicto a países vecinos como Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait, Qatar y Arabia Saudí, donde se encuentran importantes infraestructuras petroleras y bases militares estadounidenses.

La comunidad internacional observa con creciente alarma. El precio del petróleo, que ya había repuntado tras el fracaso de las negociaciones, podría dispararse. Los analistas advierten de que un enfrentamiento naval en Ormuz podría desencadenar una guerra regional de impredecibles consecuencias.

¿Guerra abierta o disuasión?

Por ahora, ambos bandos se limitan a las amenazas verbales. Irán insiste en que el estrecho está "abierto" para quienes respeten sus normas. Estados Unidos promete un bloqueo "imparcial". La pregunta es qué ocurrirá cuando un petrolero estadounidense o de un aliado intente cruzar. ¿Disparará Irán? ¿Responderá EE.UU. con fuerza? La línea roja se ha trazado, y ambos la han pisado.

Mientras los líderes en Teherán y Washington intercambian advertencias, los buques de guerra se despliegan en el Golfo, los petroleros se mantienen anclados y el mundo contiene la respiración. El estrecho de Ormuz, esa angosta vía marítima, se ha convertido en el ombligo de una crisis que podría cambiar el orden energético global. La seguridad, como dice Irán, "es para todos o para nadie". Y por ahora, parece que será para nadie.