Tras la operación militar estadounidense que resultó en la detención del presidente Nicolás Maduro y al menos 24 fallecidos en Caracas, el Gobierno interino de Venezuela —encabezado por Delcy Rodríguez— decretó siete días de luto nacional. En un mensaje a la nación, Rodríguez afirmó que el país “no está en guerra con nadie” e hizo un llamado a la unidad nacional.
Paralelamente, Maduro y su esposa fueron trasladados a Nueva York, donde ya comparecieron ante un tribunal federal acusados de narcotráfico.
Acuerdo petrolero histórico con Estados Unidos:
En un giro económico estratégico, el presidente Donald Trump anunció un acuerdo con las autoridades interinas venezolanas para la venta de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo —equivalentes a uno o dos meses de producción nacional— que serán comercializados en el mercado estadounidense.
- El Departamento de Energía de EE.UU. gestionará la operación.
- Los ingresos, estimados en aproximadamente 2.800 millones de dólares, quedarán bajo supervisión estadounidense para asegurar su uso “en beneficio de ambos países”.
- El petróleo será transportado en buques tanque a puertos de EE.UU., aunque no se ha especificado un calendario detallado.
Condiciones y contexto geopolítico:
Fuentes cercanas a la Administración Trump indican que Washington ha exigido a las nuevas autoridades venezolanas:
- Romper lazos económicos con China, Rusia, Irán y Cuba.
- Limitar la cooperación energética exclusivamente a Estados Unidos.
Esta medida busca evitar una crisis de liquidez inmediata en Venezuela, cuya economía depende abrumadoramente de la exportación de petróleo.
Escenario interno y reacciones:
Mientras líderes opositores como María Corina Machado se declaran preparados para dirigir la transición, se han registrado episodios de violencia en el interior del país, atribuidos a grupos armados afines al anterior gobierno, que intentan intimidar a quienes celebraron la salida de Maduro.
Análisis:
La combinación de un luto oficial, un cambio de poder forzado y un acuerdo petrolero condicionado con Estados Unidos coloca a Venezuela en una encrucijada histórica:
- Se abre una fase de incertidumbre política y económica, con una administración interina aún no reconocida universalmente.
- El país podría reconfigurar su inserción internacional, alejándose de aliados tradicionales y acercándose a Washington.
- La estabilidad interna dependerá de la capacidad de controlar facciones leales a Maduro y de generar consenso en una sociedad profundamente dividida.