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Funcionarios estadounidenses descartan que Gustavo Petro tenga cargos penales

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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, no enfrenta cargos penales en Estados Unidos. Así lo confirmaron este martes funcionarios estadounidenses consultados por The New York Times, en un pronunciamiento que busca poner fin a las especulaciones sobre una posible investigación federal que involucrara al mandatario colombiano con vínculos relacionados con el narcotráfico.

Según las fuentes consultadas por el diario, las pesquisas —lideradas por las fiscalías federales de Manhattan y Brooklyn, con el respaldo de la DEA— se encuentran en etapas preliminares y han estado examinando reuniones y posibles donaciones de campaña de origen cuestionable. Sin embargo, hasta el momento, ninguna de esas líneas de investigación ha derivado en acusaciones formales contra Petro.

Un hermetismo que alimentó las sospechas

El hermetismo que ha rodeado estas pesquisas durante semanas había encendido las alarmas en Bogotá y alimentado especulaciones sobre un posible golpe a la estabilidad política del primer mandatario colombiano. La filtración de que no existen cargos penales en su contra representa, al menos por ahora, un respiro para la Casa de Nariño.

La respuesta de Petro no se hizo esperar. El presidente colombiano negó de manera tajante cualquier vínculo con narcotraficantes y afirmó que “no existe una sola investigación” en Colombia relacionada con su campaña. La embajada colombiana en Washington también salió al paso, calificando las insinuaciones del New York Times como “sin fundamento” al basarse en fuentes anónimas.

Tensiones bilaterales en un contexto de normalización gradual

Las pesquisas en suelo estadounidense llegan en un momento delicado para la relación entre ambos países. Desde enero de 2025, Colombia y Estados Unidos han atravesado tensiones significativas por diferencias en políticas antidrogas y migratorias, que llevaron incluso a la revocación temporal de la visa de Petro.

Sin embargo, los vientos han cambiado en los últimos meses. Tras llamadas bilaterales y un encuentro cara a cara en la Casa Blanca en febrero de 2026, ambos mandatarios lograron reconducir la relación hacia canales de cooperación, con especial énfasis en la lucha contra el narcotráfico. Ese acercamiento había allanado el terreno para que las investigaciones en curso no escalaran al nivel de una confrontación diplomática abierta.

El peso de las pesquisas preliminares

Aunque el anuncio de este martes disipa la sombra más inmediata sobre Petro, las investigaciones en las fiscalías de Manhattan y Brooklyn continúan en sus fases iniciales. Los analistas coinciden en que, al tratarse de etapas preliminares, aún no es posible descartar que nuevos hallazgos puedan cambiar el panorama en el futuro.

Por ahora, la Casa Blanca no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el caso, y el Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene su política de no comentar investigaciones en curso. Pero la filtración a The New York Times de que no hay cargos penales contra el presidente colombiano tiene un claro destinatario: la opinión pública de ambos países, que en las últimas semanas había seguido con atención el desarrollo de estas pesquisas.

Un capítulo que cierra, pero no concluye

Para Petro, el desenlace de este episodio —al menos en su fase más álgida— le permite recuperar algo de aire político en medio de una agenda bilateral que sigue siendo compleja. Para Estados Unidos, la confirmación de que las investigaciones no han derivado en cargos contra un jefe de Estado aliado evita un nuevo foco de tensión en una relación que apenas comenzaba a normalizarse después de más de un año de roces diplomáticos.

La pregunta que queda en el aire es si las pesquisas federales continuarán su curso sin tocar la figura de Petro, o si nuevas revelaciones podrían reactivar la controversia. Por ahora, el mandatario colombiano se aferra a la certeza de que, en suelo estadounidense, no hay acusaciones formales que enfrentar. Y esa certeza, por más provisional que sea, es un respiro que la Casa de Nariño no está dispuesta a desperdiciar.