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Europa evalúa una frágil tregua con EE.UU. tras la crisis por Groenlandia y la OTAN

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Los líderes de la Unión Europea se reúnen este jueves en una cumbre de emergencia en Bruselas para analizar la delicada calma tras la escalada de tensiones con Estados Unidos, que puso en peligro la relación transatlántica y llegó a cuestionar el futuro de la OTAN.

La crisis se desató tras las declaraciones del presidente Donald Trump sobre Groenlandia, las cuales fueron percibidas como una amenaza a la soberanía danesa. Sin embargo, una negociación de última hora coordinada por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, logró reconducir el tema hacia un marco diplomático centrado en la seguridad ártica. Como parte del entendimiento, Trump retiró su amenaza de imponer aranceles del 10% a ocho países europeos a partir del 1 de febrero.

Aunque desde Bruselas se acoge con “cauteloso optimismo” esta desescalada, persiste la preocupación de que el acuerdo sea temporal. Un funcionario de la UE comentó a Euronews: “Estamos tratando con la administración Trump. Ya vieron lo que pasó con el Reino Unido y las islas Chagos”, en referencia al repentino cambio de postura de Trump sobre el archipiélago.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reiteró la disposición de Dinamarca a dialogar sobre defensa —incluyendo el sistema antimisiles “Cúpula Dorada” propuesto por EE.UU.— pero dejó claro que “no podemos negociar sobre nuestra soberanía”. Por su parte, la OTAN enfatizó que las conversaciones futuras se centrarán en “garantizar la seguridad del Ártico a través de esfuerzos colectivos”, con el objetivo explícito de evitar que Rusia o China ganen influencia en la región.

Trump atribuyó la retirada de los aranceles a una “reunión muy productiva” con Rutte, a quien describió como un negociador clave. Fuentes de la Alianza señalaron que la salida programada de soldados europeos de Groenlandia —interpretada como un gesto de apaciguamiento— ayudó a aliviar las percepciones de confrontación.

Pese al alivio inmediato, la confianza transatlántica muestra grietas profundas. Europa se prepara ahora para navegar una relación en la que los gestos unilaterales y las sorpresas diplomáticas podrían volver a poner en jaque la estabilidad del bloque y el futuro de la cooperación en seguridad.