España ha elevado a 27 los casos confirmados de peste porcina africana (PPA) en fauna silvestre tras detectarse un nuevo positivo en un jabalí con síntomas en la provincia de Barcelona, según informó este viernes el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El caso fue confirmado por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) y se localizó dentro del área restringida del foco detectado a principios de diciembre en el municipio de Cerdanyola del Vallès, donde se concentran todos los contagios registrados hasta el momento.
Refuerzan las zonas restringidas y los controles
Tras la confirmación del nuevo positivo, las autoridades han modificado la delimitación de la zona de infección, ampliando el área de restricción dentro de un radio de 20 kilómetros alrededor del foco inicial e incorporando nuevos municipios a las medidas de control.
Desde la activación del dispositivo de vigilancia, se han analizado 193 cadáveres de animales silvestres hallados en el medio natural, carreteras y vías ferroviarias dentro del área afectada, todos con resultado negativo. Asimismo, los controles realizados en las 55 explotaciones porcinas ubicadas en la zona restringida no han detectado síntomas ni lesiones compatibles con la enfermedad.
Investigación sobre el origen del brote
Las medidas de vigilancia y control continúan activas con la participación de Agentes Rurales de la Generalitat de Cataluña, la Unidad Militar de Emergencias (UME), Mossos d’Esquadra, Seprona de la Guardia Civil y policías locales. Las actuaciones se centran en la localización de cadáveres, el control de la fauna silvestre y el refuerzo de la bioseguridad.
En relación con el origen del brote, la Generalitat de Cataluña ha señalado que no existen indicios, por el momento, de que la PPA se haya originado en el laboratorio IRTA-CReSA, ubicado en Bellaterra. La investigación continúa abierta y será el análisis genético del virus el que permita determinar con precisión su procedencia.
Las autoridades recuerdan que la peste porcina africana no afecta a los seres humanos, pero representa un riesgo grave para el sector porcino, por lo que se mantendrán las restricciones y los controles para evitar su propagación.