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España cierra su espacio aéreo a aviones en guerra con Irán

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En un movimiento de firmeza diplomática que eleva la tensión con Estados Unidos, el Gobierno español ha ordenado el cierre de su espacio aéreo a todos los vuelos militares estadounidenses vinculados a la operación bélica en Irán. La medida, que lleva más de un mes en vigor, supone un veto tajante también al uso de las bases estratégicas de Rota y Morón, piedras angulares de la presencia norteamericana en el sur de Europa.

La decisión, adelantada este lunes por el diario El País y confirmada por fuentes del Ministerio de Defensa a EFE, no afecta al tráfico comercial, pero sí paraliza cualquier operación militar de EE.UU. que pretenda cruzar el espacio aéreo español o hacer escala en instalaciones conjuntas. Fuentes del gestor aeronáutico Enaire precisaron que la restricción se aplica exclusivamente a las misiones vinculadas al conflicto en Oriente Próximo.

Robles: “Una guerra profundamente ilegal e injusta”

La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue rotunda al explicar la postura del Ejecutivo. En declaraciones recogidas tras la publicación de la información, Robles aseguró que España comunicó “clarísimamente” a la administración Trump desde el inicio de las hostilidades que no autorizaría el uso de las bases ni de su espacio aéreo para acciones relacionadas con la guerra.

“España no va a autorizar en ningún caso, ni lo ha hecho ni lo hace ni lo hará, la utilización de las bases de Rota y Morón para ir a una guerra contra la que estamos totalmente en contra, en la que no creemos, que nos parece profundamente ilegal y profundamente injusta”, sentenció la ministra, en una intervención que refleja el desafío español a la presión estadounidense.

Trump arremete, España se atrinchera

La negativa española, que afecta a instalaciones de uso conjunto reguladas por un convenio bilateral, ha sido respondida con dureza desde la Casa Blanca. Donald Trump ha arremetido en repetidas ocasiones contra el Gobierno de Pedro Sánchez, llegando a amenazar con un embargo comercial. Sin embargo, el Ejecutivo español se ha mantenido firme, argumentando que la operación militar viola el derecho internacional y rechazando cualquier participación, directa o indirecta, en un conflicto que califica de unilateral.

Diplomacia económica en paralelo: dos nuevas oficinas en EE.UU.

Lejos de dejar que la crisis bélica enturbie por completo la relación bilateral, el Gobierno español busca equilibrar la confrontación en materia de defensa con una apuesta decidida por la cooperación económica. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anunció en una entrevista con la Cadena Ser la apertura de dos nuevas oficinas comerciales en Boston y Houston.

El objetivo, explicó Cuerpo, es facilitar que las empresas españolas se establezcan “de manera efectiva y exitosa” en Estados Unidos, subrayando que los lazos comerciales siguen operando en “las mismas condiciones que las de otros socios europeos”. Al ser preguntado si el cierre del espacio aéreo podría deteriorar las relaciones bilaterales, Cuerpo enmarcó la medida en la coherencia del Gobierno: no contribuir a una guerra iniciada al margen de la legalidad internacional.

Con esta doble estrategia —firmeza en defensa de los principios y apertura en el terreno económico— España trata de navegar las aguas turbulentas de una alianza transatlántica puesta a prueba por el conflicto en Oriente Próximo. Mientras los aviones militares estadounidenses deberán trazar rutas que esquiven el cielo español, el pulso diplomático se traslada ahora a los despachos comerciales de Boston y Houston, donde el Gobierno busca preservar lo que aún puede salvarse de la relación con su poderoso aliado.