La maquinaria naval estadounidense no descansa. El portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) , el buque de guerra más avanzado y costoso jamás construido, ha recibido órdenes de cambiar su rumbo por tercera vez en menos de un año. Su nuevo destino: aguas próximas a Irán, en un movimiento que refuerza la presión militar sobre Teherán mientras se desarrollan negociaciones nucleares indirectas en Omán.
Del Caribe al Golfo: la nueva misión
La tripulación del Ford fue notificada del cambio de planes este jueves. El buque, que había sido desplegado inicialmente hacia el Mediterráneo el pasado 24 de junio, fue redirigido al Caribe para aumentar la presión sobre el gobierno venezolano. Desde su cubierta despegaron los aviones que participaron en el operativo del 3 de enero que culminó con el ataque a Caracas y la detención de Nicolás Maduro.
Ahora, el coloso nuclear abandona aguas americanas para sumarse a la flota ya concentrada en el Golfo Pérsico, donde el USS Abraham Lincoln y tres destructores equipados con misiles guiados patrullan desde hace más de dos semanas.
Un gigante tecnológico de 13.000 millones de dólares
El USS Gerald R. Ford no es un portaaviones convencional. Con sus 100.000 toneladas de desplazamiento y 334 metros de eslora, supera en capacidades a toda la clase Nimitz que lo precedió. Sus cifras impresionan:
- Capacidad aérea: Aloja entre 60 y 75 aeronaves, incluyendo cazas F/A-18 Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, E-2D Hawkeye y helicópteros MH-60.
- Potencia de fuego: Hasta 160 salidas aéreas diarias, frente a las 120 de sus predecesores.
- Tecnología de punta: Incorpora el Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS) , que sustituye las catapultas de vapor tradicionales.
- Autonomía: Dos reactores nucleares A1B le otorgan 50 años de operación sin repostar, generando energía suficiente para abastecer una ciudad de 100.000 habitantes.
- Tripulación reducida: Gracias a la automatización, opera con unos 4.500 efectivos, 600 menos que los modelos anteriores.
El coste de construcción superó los 13.000 millones de dólares, convirtiéndolo en el buque de guerra más caro de la historia. Entró en servicio en 2017 y la Marina lo define como "la plataforma de combate más capaz, adaptable y letal del mundo" .
Un mensaje directo a Teherán
El movimiento del Ford no es casual. Se produce días después de que Washington y Teherán mantuvieran conversaciones indirectas en Omán, con un optimismo cauteloso por ambas partes. Pero el presidente Donald Trump no parece dispuesto a confiar solo en la diplomacia.
Este jueves, Trump reiteró sus advertencias: si Irán no acepta un acuerdo, las consecuencias serán "muy traumáticas" . El envío del portaaviones refuerza ese mensaje con hechos sobre el terreno.
Tres misiones, un solo buque, once meses en el mar
El Gerald R. Ford partió de Norfolk el 24 de junio. Desde entonces:
- Mediterráneo (plan inicial, rápidamente modificado).
- Caribe (presión sobre Venezuela y participación en la captura de Maduro).
- Oriente Medio (disuasión frente a Irán).
La tripulación, que esperaba regresar a puerto antes de fin de año, no volverá a sus bases en Virginia hasta finales de abril o principios de mayo. Cuando finalmente atraquen, habrán completado un despliegue de casi once meses, muy por encima de lo habitual.
Conclusión: la flota como argumento final
La concentración de fuerza naval en el Golfo Pérsico no deja espacio para la ambigüedad. Con dos portaaviones —el Lincoln y ahora el Ford— y su grupo de combate, Washington demuestra que mantiene todas las opciones sobre la mesa, incluida la militar.
Mientras los diplomáticos hablan en Omán, los marinos navegan hacia la tormenta. El Ford, con sus 4.500 tripulantes y decenas de aviones de combate, es la carta más visible —y más letal— de una baraja que Trump aún no ha terminado de jugar.