Economía

El petróleo se mantiene estable ante el pulso geopolítico en Ormuz

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El precio del barril de petróleo intermedio de Texas (WTI) ha iniciado la sesión de este viernes con una variación prácticamente nula, registrando un leve avance del 0,02 % que lo sitúa en 81,27 dólares, en una jornada marcada por el tira y afloja entre las renovadas amenazas de Washington contra Teherán y los últimos datos fundamentales que apuntan a un debilitamiento de la demanda.

A las 09:00 hora local (13:00 GMT), los futuros para el mes de septiembre sumaban apenas dos centésimas de dólar respecto al cierre anterior, reflejando la indecisión de los operadores ante señales contradictorias.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, lanzó el jueves una advertencia sin precedentes al afirmar que Estados Unidos aplicará contra Irán "medidas como nunca se han visto en la historia del aislamiento económico de un país", combinando un cerco financiero con el bloqueo naval del estrecho de Ormuz para "impedir que nada entre ni salga de los puertos iraníes". Su homólogo en Defensa, Pete Hegseth, respaldó la postura al asegurar que Washington tiene la capacidad de sostener el bloqueo "indefinidamente".

La tensión en la ruta marítima más sensible del planeta se recrudeció anoche con el ataque a dos buques de la petrolera emiratí ADNOC mientras transitaban por Ormuz. Aunque el incidente no dejó víctimas, el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos atribuyó la acción "hostil" a Irán, que por ahora no se ha pronunciado. Desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero, al menos 18 embarcaciones de ADNOC han sido alcanzadas en la zona, con un saldo de un tripulante fallecido y una veintena de heridos.

Sin embargo, el mercado muestra una contención inusual ante la escalada verbal y los ataques. La Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó ayer un informe que revela un incremento de 17,4 millones de barriles en las reservas de crudo de EE.UU., atribuido a un fuerte repunte de las importaciones y al desplome de las exportaciones. Además, la AIE revisó a la baja sus previsiones de demanda mundial para este año, citando el creciente impacto del cierre de Ormuz en la economía global.

El crudo se mueve así en un estrecho margen, atrapado entre el riesgo geopolítico que amenaza la oferta y las señales de debilidad en el consumo, mientras los inversores esperan a ver cuál de las dos fuerzas termina imponiéndose en las próximas jornadas.