El Mundial de Fútbol celebrado este verano en Estados Unidos, México y Canadá dejó un impacto económico de 2.000 millones de dólares en la ciudad de Nueva York, según informó este miércoles su alcalde, Zohran Mamdani. Según un análisis divulgado por la alcaldía, el torneo generó esa cifra para la ciudad —sede de la final, entre otros partidos—, así como más de 12.000 empleos, en su mayoría en sectores de hostelería, restauración y comercios minoristas. En toda la región de Nueva York y Nueva Jersey, donde se encuentra el MetLife Stadium, el impacto alcanzó los 3.500 millones de dólares.
El flujo de clientes en los bares deportivos de la ciudad aumentó un 16 % interanual durante el torneo, lo que impulsó el aumento de los beneficios en la Gran Manzana. «Este verano demostramos que el deporte del pueblo aún puede pertenecer al pueblo: a los propietarios de delicatessens, los taxistas y los cocineros que recibieron en Nueva York a visitantes de todo el mundo e hicieron posible el Mundial», afirmó Mamdani. El alcalde celebró que los beneficios del torneo no se hayan «quedado a las puertas del estadio», lo que calificó como «una victoria» para los cinco distritos neoyorquinos.
Medidas para repartir los beneficios
Desde principios de año, el mandatario ha impulsado medidas con el objetivo de democratizar el Mundial de Fútbol: ha puesto en marcha menús de comida con precio cerrado para impulsar las visitas a los pequeños comercios y repartir los ingresos que dejaba el torneo. También instaló festivales de visualización en diferentes puntos de la ciudad y sorteó entradas para que los neoyorquinos pudieran acudir al estadio. Con estas iniciativas, la alcaldía busca que el impacto económico del evento trascienda los grandes recintos deportivos y llegue a los barrios y negocios locales que fueron parte esencial de la experiencia mundialista.