La galería de Apolo del Louvre, escenario en octubre de 2025 de un espectacular robo de las joyas de la Corona de Francia, ha vuelto a abrir sus puertas al público. El espacio, sin embargo, recupera ahora su identidad original como una fastuosa galería de aparato del siglo XVII, completamente liberada de vitrinas y de las gemas que la convirtieron en blanco de los ladrones.
El director del museo, Christophe Leribault, explicó que las piezas que no fueron sustraídas durante el asalto se exhibirán en una nueva sala, diseñada expresamente como una cámara acorazada sin ventanas, un espacio concebido para garantizar la máxima seguridad. El robo, ejecutado en pleno día por un comando de cuatro hombres que accedió al recinto con la ayuda de un camión provisto de una plataforma elevadora, se llevó ocho joyas de la Corona. El botín, valorado en 88 millones de euros, continúa desaparecido sin que hasta la fecha haya sido recuperado.
El golpe, además del valor material perdido, puso al descubierto graves deficiencias en el sistema de seguridad del museo más visitado del mundo, lo que provocó la salida de su entonces presidenta, Laurence des Cars, en medio de la tormenta institucional. Con esta reapertura, el Louvre devuelve a la galería su función histórica, libre del peso de los objetos robados pero inevitablemente marcada por la memoria del suceso que la convirtió en centro de atención global.