Moscú.– La guerra económica en el Golfo Pérsico tiene los días contados, pero sus efectos se prolongarán. El Kremlin advirtió este lunes que el bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz "seguirá afectando negativamente a los mercados internacionales", en una primera reacción a la medida impuesta por Washington a partir de las 14:00 GMT. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, fue cauto: "Muchos detalles de las acciones de Estados Unidos siguen sin estar claros", pero el impacto, dijo, es inevitable.
La declaración del Kremlin llega en un momento de máxima tensión. Estados Unidos ha impuesto un bloqueo "total e imparcial" a todos los buques que entren o salgan de puertos iraníes, con el objetivo de asfixiar la economía de la República Islámica. Irán, por su parte, ha advertido que "ningún puerto en el Golfo Pérsico estará a salvo" si se atacan sus instalaciones. En medio de este pulso, Rusia intenta posicionarse como un actor diplomático clave.
La propuesta rusa: retirar el uranio enriquecido de Irán
Peskov recordó que la propuesta del presidente Vladímir Putin de retirar el uranio enriquecido de Irán "sigue vigente". "Rusia sigue dispuesta a ofrecer sus servicios para contribuir a la desescalada de las tensiones en torno a Irán", añadió, aunque matizó que esta propuesta no ha contado con "demanda". Es decir, ni Teherán ni Washington han recogido el guante.
La semana pasada, el director de la empresa estatal rusa de energía nuclear Rosatom, Alexéi Lijachov, confirmó que están dispuestos a ayudar en el problema nuclear iraní. "No tenemos ningún problema con que Irán acepte recibir el uranio, reduzca su enriquecimiento y pague a sus aliados con uranio natural, dinero u otros suministros de su interés", declaró. La propuesta rusa es una solución técnica a uno de los puntos de fricción más espinosos: el enriquecimiento de uranio.
El contexto: un conflicto con múltiples frentes
El fracaso de las negociaciones de paz en Islamabad ha llevado a una escalada militar y económica. El bloqueo estadounidense es el último movimiento de una partida de ajedrez que comenzó el 28 de febrero con los bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán. Desde entonces, el estrecho de Ormuz ha sido restringido por Teherán, y ahora Washington responde con un bloqueo total.
Rusia, aliada de Irán pero también con canales abiertos con Estados Unidos, intenta jugar un papel de mediador. Sin embargo, sus propuestas han caído en saco roto. Peskov no ocultó su frustración: la oferta de Putin "no ha tenido demanda". Pero el Kremlin insiste: la puerta sigue abierta.
¿Qué esperar? Mercados nerviosos, diplomacia en pausa
Los mercados internacionales ya han reaccionado al bloqueo. El precio del petróleo, que supera los 100 dólares por barril, podría dispararse aún más. La incertidumbre es total. Mientras tanto, la diplomacia parece en punto muerto. Europa intenta organizar una misión "estrictamente defensiva" en el estrecho, pero sin contar con Estados Unidos ni Irán. China llama a la calma. Y Rusia, con su propuesta nuclear sobre la mesa, espera que alguien recoja el teléfono.
El Kremlin advierte: el bloqueo seguirá golpeando a los mercados. Pero también ofrece una salida. La pregunta es si Washington o Teherán están dispuestos a escuchar. Por ahora, los misiles siguen en sus silos, los petroleros anclados, y el mundo contiene la respiración. La guerra fría en el Golfo tiene un nuevo capítulo. Y Rusia, como en la crisis de Ucrania, intenta ser el árbitro. El tiempo dirá si alguien le deja pitar.