Los ministros de Economía y gobernadores de bancos centrales del G7 acordaron este martes movilizar ayudas, en coordinación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, para los países que sufran con mayor intensidad las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio. En una declaración conjunta, el grupo reafirmó su «compromiso con una cooperación multilateral» para hacer frente a los crecientes riesgos globales.
El ministro francés de Economía, Roland Lescure, anfitrión de la reunión en calidad de presidente rotatorio del G7, advirtió en rueda de prensa que «si no hacemos nada, 50 millones de personas pueden verse afectadas por esta crisis. Hay que acompañarles tanto en nuestros diferentes países como fuera». Destacó que es la primera vez que el G7 —integrado por Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Japón y Estados Unidos— logra un consenso sobre los desequilibrios internacionales, en un diálogo que contó también con la participación de países invitados como Brasil, India, Kenia, Corea del Sur y varias naciones del Golfo Pérsico.
Conversaciones «francas, a veces difíciles»
Tras dos días de reunión en París, Lescure reconoció que las conversaciones en el seno del G7 fueron «francas, a veces difíciles, directas, para encontrar soluciones a largo y corto plazo a los grandes desafíos económicos mundiales con el fin de garantizar la estabilidad económica». A su lado, el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, respaldó las declaraciones.
Riesgos para la economía mundial
Los responsables económicos de las principales economías industrializadas alertaron de que la incertidumbre global ha aumentado como consecuencia del conflicto en Oriente Medio, especialmente por sus efectos sobre las cadenas de suministro de energía, alimentos y fertilizantes. «El crecimiento y la inflación están expuestos a riesgos crecientes», señalaron en su declaración conjunta, en la que defendieron la necesidad de respuestas coordinadas y temporales para proteger la actividad económica, reforzar la seguridad económica y limitar el impacto sobre los países más vulnerables.
El G7 subrayó la importancia de garantizar un tránsito «libre y seguro» a través del estrecho de Ormuz, considerado un punto estratégico para el comercio energético mundial, y reclamó una resolución duradera del conflicto para evitar nuevas perturbaciones en los mercados internacionales.
Mercados estables y crecimiento equilibrado
Los ministros y gobernadores reiteraron su compromiso con mercados «estables, transparentes y bien gestionados» para la energía y otras materias primas, al tiempo que pidieron a los países evitar restricciones «arbitrarias» a las exportaciones, ante el temor de nuevas tensiones sobre los precios y el abastecimiento.
En cuanto a los desequilibrios globales, el grupo expresó su preocupación por los crecientes déficits y superávits externos persistentes, que podrían generar mayores tensiones comerciales y riesgos financieros si no se corrigen mediante políticas coordinadas. El G7 defendió la necesidad de impulsar un crecimiento «equilibrado y sostenible», basado en una mayor inversión, el aumento de la productividad y la reducción de distorsiones económicas. «Los países con grandes déficits externos deberían reforzar el ahorro interno y la consolidación fiscal, mientras que las economías con elevados superávits deberían estimular la demanda interna y la inversión», señalaron.
Papel del FMI y otras instituciones
Los participantes destacaron el papel del FMI, el Banco Mundial y otras instituciones multilaterales para vigilar la situación económica y coordinar el apoyo a los países más afectados por las crisis actuales.
A la reunión de este martes asistieron, además de los miembros del G7, representantes de Brasil, India, Kenia, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Siria, así como responsables del FMI, la OCDE, el Banco Mundial y otros organismos financieros internacionales.