En 1995, Nintendo dominaba el mundo con la Super Nintendo, pero quiso ir más allá. Lanzó Virtual Boy, un visor con tecnología 3D estereoscópica que prometía ser la primera consola de realidad virtual de la historia. Fue un desastre: menos de 800.000 unidades vendidas, críticas por sus gráficos monocromáticos en rojo y negro, y una larga lista de usuarios que reportaban mareos, fatiga visual y migrañas. Nunca llegó a Europa.
Tres décadas después, la nostalgia se ha convertido en el negocio más rentable de la industria. Y Nintendo, fiel a su estilo, ha decidido resucitar Virtual Boy con dos réplicas exactas del visor original, adaptadas a sus consolas híbridas Switch y Switch 2.
El regreso del pionero incomprendido
La nueva versión mantiene el inconfundible diseño en rojo y negro que caracterizó al original, pero corrige los errores del pasado:
- Gráficos estereoscópicos mejorados, con mucha más definición.
- Ausencia de mareos: los problemas de diseño que provocaban fatiga visual han sido eliminados.
- Postura flexible: ya no es necesario adoptar una posición rígida para jugar.
El visor funciona como un accesoriodonde se introduce la consola Switch, reproduciendo la sensación de realidad virtual panorámica en 3D. Los juegos aprovechan la profundidad de campo de forma espectacular.
Dos modelos, dos precios
Nintendo ha optado por una estrategia doble para conquistar tanto a coleccionistas como a nostálgicos con presupuesto ajustado:
- Réplica para coleccionistas: 80 euros. Incluye mejoras técnicas y compatibilidad total con los mandos Joy-con.
- Réplica de cartón: 20 euros. Una versión más económica, pensada para un público más amplio.
Los juegos: clásicos recuperados y dos sorpresas inéditas
Además del catálogo original descargable en la tienda online de Nintendo —con títulos como Galactic Pinball, 3-D Tetris, Teleroboxer, Golf o Wario Land—, la compañía ha rescatado dos juegos nunca antes publicados:
- Zero Racers: un título de velocidad que estaba previsto para 1995 y fue cancelado.
- D-Hopper: un juego de acción y exploración con reminiscencias del Zelda original.
Ambos llegan ahora, 31 años después, como parte de la estrategia de Nintendo para dar una segunda vida a su fallido experimento.
La voz de los expertos: "Nintendo sabe hacer del fracaso una virtud"
Miguel Ángel Sánchez, experto y autor del libro ’Colosos en Llamas', explica a EFE el fenómeno:
"Con Virtual Boy tenían todas las de ganar: iba a ser la primera consola con gráficos estereoscópicos, una pionera de la realidad virtual. Pero se torció muchísimo. Los propios juegos no eran gran cosa, pero la nostalgia pone todo en su lugar y ahora se ve con otros ojos. Nintendo sabe explotar muy bien eso: saca un nuevo modelo sin los problemas del original, con nuevos juegos y prestaciones a una escala más reducida" .
Sánchez concluye: "Este visor es una curiosidad más que demuestra que Nintendo puede hacer del fracaso una virtud y aprovechar el factor nostalgia" .
Conclusión: cuando el fracaso se convierte en culto
Virtual Boy pasó de ser el mayor fiasco de Nintendo a convertirse en un objeto de deseo para coleccionistas. La compañía japonesa, consciente de que la nostalgia vende más que la innovación en muchos casos, ha sabido reconvertir un error histórico en una oportunidad de negocio.
Por 80 euros, los jugadores podrán redescubrir lo que pudo haber sido y no fue. Y por 20, los más curiosos podrán acercarse a un pedazo de historia del videojuego que, por fin, llega a Europa. El futuro, a veces, se construye rescatando los fracasos del pasado.