La diplomacia internacional vive este jueves un cisma sin precedentes. Mientras el Consejo de Seguridad de la ONU celebraba una reunión de urgencia para abordar la crisis en Gaza y Cisjordania, el presidente estadounidense Donald Trumpconvocaba en paralelo su autodenominada "Junta de Paz" , un organismo paralelo diseñado a su medida y que ha generado escepticismo incluso entre sus aliados tradicionales.
El Consejo de Seguridad: "La anexión viola la Carta de la ONU"
La sesión del máximo órgano de Naciones Unidas, solicitada por países árabes e islámicos, sirvió para que numerosos estados denunciaran la política de asentamientos israelí en Cisjordania y exigieran que el frágil alto el fuego en Gaza se convierta en permanente.
El embajador palestino, Riyad Mansour, fue tajante:
"La anexión es una violación de la Carta de la ONU y de las normas más fundamentales del derecho internacional. Es un incumplimiento del plan del presidente Trump y constituye una amenaza existencial para los esfuerzos de paz en curso" .
Pakistán, único país del Consejo que ha aceptado la invitación para unirse a la Junta de Paz de Trump, no dudó en criticar duramente a Israel durante la reunión. Su ministro de Exteriores, Ishaq Dar, calificó los asentamientos como "nulos e inválidos" y una "clara violación del derecho internacional" .
"Las recientes decisiones ilegales de Israel de ampliar su control sobre Cisjordania son gravemente preocupantes" , afirmó.
Israel: "La ONU está infectada por una obsesión antiisraelí"
La respuesta israelí no se hizo esperar. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, desvió la atención hacia la Junta de Paz de Trump:
"El foco del mundo internacional no está en la ONU, sino en la reunión de la Junta de Paz" .
Saar acusó al Consejo de Seguridad de estar "infectado por una obsesión antiisraelí" e insistió en el "derecho histórico y documentado a la tierra de la Biblia" .
Por su parte, el ministro de Energía, Eli Cohen, fue explícito: la colonización en curso es una "soberanía de facto" que bloqueará el establecimiento de un Estado palestino. Grupos de derechos humanos y varios países árabes han denunciado estas medidas como una anexión ilegal de territorio donde viven unos 3,4 millones de palestinos.
El órdago de Trump: una Junta de Paz que divide a los aliados
La reunión de la Junta de Paz, inicialmente prevista para el jueves, fue reprogramada para coincidir con la sesión del Consejo de Seguridad, generando un conflicto de agenda entre los diplomáticos que planeaban asistir a ambas. El solapamiento ha sido interpretado como un intento de Trump de rivalizar con el máximo órgano de la ONU.
La junta, concebida originalmente como un pequeño grupo para supervisar el plan de 20 puntos para Gaza, ha visto ampliadas sus ambiciones: Trump pretende que se convierta en un mediador global de conflictos. Sin embargo, estrechos aliados de EE.UU. como Francia y Alemania han optado por no unirse y han renovado su apoyo a la ONU.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, criticó a los países que aún no se han adherido:
"La junta no habla; hace. Los viejos métodos no están funcionando" .
5.000 millones y tropas sobre la mesa
A pesar del escepticismo, Trump aseguró que los miembros de la Junta de Paz han prometido 5.000 millones de dólarespara la reconstrucción de Gaza y el envío de miles de efectivos para misiones de estabilización. Aunque los detalles son escasos, el Ejército de Indonesia ha confirmado que hasta 8.000 de sus tropas podrían estar listas a finales de junio para un posible despliegue en Gaza como parte de una misión humanitaria y de paz.
Conclusión: dos caminos, un mismo destino incierto
La diplomacia internacional se enfrenta a una encrucijada histórica. Mientras la ONU, con décadas de experiencia en conflictos, denuncia las violaciones del derecho internacional, la administración Trump impulsa un foro paralelo que promete acción rápida pero genera dudas sobre su legitimidad y eficacia.
Sobre el terreno, los colonos armados siguen desplazando a la población palestina, los asentamientos crecen y la posibilidad de un Estado palestino se desvanece. La pregunta que flota en el ambiente es si la Junta de Paz de Trump será una herramienta eficaz para romper el estancamiento o simplemente otro escaparate para la rivalidad entre potencias. Mientras tanto, Gaza espera. Y Cisjordania, también.