Economía Trending

El cierre de Ormuz dispara el gas un 60% y obliga a Europa a revisar sus previsiones económicas

IMG 1407

Los futuros del gas TTF neerlandés alcanzan los 50€/MWh, su nivel más alto en meses, mientras las reservas invernales europeas tocan mínimos históricos. Los economistas advierten de que incluso una interrupción breve del estrecho podría lastrar el crecimiento, devolver la inflación al 2,3% y forzar al BCE a replantearse los tipos. Qatar, clave en el suministro de GNL, está en el ojo del huracán.

Bruselas — La guerra en Oriente Medio ya tiene su primer gran impacto energético sobre Europa. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de crudo, ha disparado los precios del gas natural un 60% en apenas días. Los futuros del TTF neerlandés, referencia para el continente, alcanzaron este jueves los 50€ por megavatio hora, el nivel más alto desde la crisis de 2022.

El sobresalto llega en el peor momento posible. Las reservas de gas en Europa están en sus niveles estacionales más bajos de los últimos años: rondan el 30% de media, y Alemania, la mayor economía europea, informa de existencias de apenas el 21,6%. Un escenario de extrema vulnerabilidad que los analistas siguen con lupa.

Dependencia del Golfo

El riesgo es estructural. Qatar suministra aproximadamente el 15% de las importaciones totales de GNL del continente. Mantener abierto el paso por Ormuz no es solo una cuestión logística, sino de seguridad energética. La dependencia europea de los flujos del Golfo ha aumentado de forma notable desde que el continente redujo drásticamente las importaciones rusas tras 2022.

Bridget Payne, responsable de previsiones energéticas en Oxford Economics, advierte que, por ahora, preocupa más la interrupción del comercio que una caída de la producción. La experta calcula que el suministro de petróleo podría verse alterado en unos cuatro millones de barriles diarios durante el próximo trimestre. Aunque los productores del Golfo disponen de capacidad ociosa para compensar la pérdida de crudo iraní, las rutas marítimas alternativas solo pueden absorber alrededor de un tercio del volumen que normalmente transita por Ormuz.

Competencia global por el GNL

La alteración de las exportaciones qataríes podría desencadenar una guerra de precios entre compradores asiáticos y europeos. Los primeros dependen aún más del Golfo, lo que les llevaría a competir con agresividad por los cargamentos disponibles, dificultando que los países europeos repongan sus reservas antes del próximo invierno.

Inflación y crecimiento, en la diana

El encarecimiento de la energía ya se está trasladando a las previsiones macroeconómicas. Oliver Rakau, economista jefe para Alemania en Oxford Economics, es claro: "Las mermadas reservas de gas de Europa y su dependencia de las rutas de transporte que pasan por Oriente Medio apuntan a un mayor riesgo de un shock de oferta más inflacionista". Según sus cálculos, el conflicto podría aumentar la inflación general de la zona euro entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales en 2026, hasta situarla en torno al 2,3%.

El mayor coste energético también mermará la capacidad adquisitiva de los hogares y recortará el crecimiento. Rakau estima una reducción de alrededor de 0,1 puntos porcentuales en el PIB de la zona euro, que quedaría en torno al 1,0% este año.

Goldman Sachs ya ha movido ficha. Sven Jari Stehn, economista jefe para Europa del banco, señala que están introduciendo "cambios en nuestras previsiones de crecimiento, inflación y actuación de los bancos centrales a la luz de la evolución del conflicto en Oriente Medio".

Escenarios adversos y respuesta del BCE

Las perspectivas podrían empeorar si los precios se mantienen elevados. En un escenario adverso, el petróleo rondaría los 80 dólares por barril y el gas los 70€/MWh. En uno más grave, el crudo alcanzaría los 100 dólares y el gas los 100€/MWh. Los supuestos extremos multiplicarían el impacto.

Goldman estima que, en ese escenario muy adverso, el BCE podría verse obligado a acometer dos subidas de tipos de 25 puntos básicos en la segunda mitad de 2026, si el aumento de los precios de la energía generase efectos de segunda ronda significativos sobre la inflación subyacente. Un giro de 180 grados respecto a las trayectorias que hasta hace semanas se daban por estabilizadas.

La guerra en Oriente Medio ya no es solo un conflicto regional. Sus ondas expansivas han llegado a los hogares europeos a través de la factura del gas, y los economistas aún no saben hasta dónde llegarán.