Estados Unidos acusó a China de utilizar redes de transbordo a través de más de 40 países para eludir los aranceles estadounidenses, una práctica que, según la Casa Blanca, provoca pérdidas de miles de millones de dólares y afecta cientos de miles de empleos.
En un informe publicado este jueves bajo el título «La Gran Estafa del Transbordo», el Gobierno estadounidense sostiene que mercancías de origen chino son enviadas a terceros países donde reciben modificaciones, etiquetado, embalaje u otros procesos antes de ser reexportadas a Estados Unidos con documentación que las presenta como productos de esos países.
La Casa Blanca calcula que el valor anual de las mercancías sometidas a estas operaciones oscila entre 40,000 y 303,000 millones de dólares. En un escenario central de 75,000 millones, estima pérdidas de entre 19,000 y 26,000 millones de dólares en ingresos federales y alrededor de 450,000 empleos, además de una reducción del PIB estadounidense de entre 113,000 y 150,000 millones de dólares.
Según el informe, entre los principales puntos utilizados para estas operaciones figuran México, Canadá y varios países del Sudeste Asiático. Washington señala especialmente a Camboya, donde productos chinos recibirían procesos de costura, etiquetado o embalaje, y a Malasia, utilizada como punto de reexportación marítima.
Vietnam también ocupa un lugar destacado en la denuncia. Estados Unidos impuso al país un arancel del 20 % y amenazó con elevarlo al 40 % para mercancías que determine que fueron objeto de transbordo con el objetivo de evadir los gravámenes estadounidenses.
La Administración de Donald Trump ha intentado combatir esta práctica mediante nuevos acuerdos comerciales y mayores controles sobre el origen de las mercancías, en el marco de su política arancelaria.
La denuncia añade un nuevo elemento de tensión a la relación entre Washington y Pekín, en momentos en que ambos países mantienen abierto el pulso comercial y tecnológico. El tema podría volver a ocupar un lugar central en las próximas conversaciones entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, previstas para septiembre en Estados Unidos.