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Donald Trump establece una fecha límite para la diplomacia con Irán

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La tensión entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una nueva fase crítica. El vicepresidente J.D. Vance advirtió este martes que la opción militar sigue activa ante la falta de avances sustanciales en las negociaciones nucleares, mientras la Casa Blanca otorga a Teherán un plazo de dos semanas para presentar propuestas que acerquen posiciones. El ultimátum coincide con la llegada a la región del portaaviones USS Gerald Ford, el más grande del mundo.

El plazo: dos semanas para salvar la diplomacia
Tras la segunda ronda de conversaciones indirectas celebrada en Ginebra, un funcionario estadounidense reveló que Irán ha aceptado presentar un texto en el plazo de dos semanas para abordar "algunas de las brechas" entre ambas partes.

Vance, en declaraciones a Fox News, fue claro sobre el estado de las negociaciones:

"En algunos aspectos, salieron bien, porque acordaron volver a verse. Sin embargo, en otros, está bastante claro que el presidente ha establecido líneas rojas que las autoridades iraníes aún no están dispuestas a aceptar" .

El vicepresidente subrayó que el objetivo principal de EE.UU. es impedir que Irán adquiera un arma nuclear, ya sea mediante la diplomacia o mediante otras opciones. Y advirtió: "El presidente se reserva el derecho de reconocer cuando la diplomacia prácticamente haya terminado" .

El reloj y el portaaviones
El intervalo de dos semanas no es casual: es el tiempo estimado para que el USS Gerald Ford y su grupo de combate lleguen a Oriente Medio, donde ya se encuentra el portaaviones USS Abraham Lincoln, desplegado desde finales de enero.

Este movimiento militar recuerda al precedente de junio de 2025, cuando Trump anunció un plazo de "dos semanas" para decidir si se unía a los ataques de Israel contra Irán. Solo tres días después, los bombarderos B-2 estadounidenses atacaron instalaciones nucleares iraníes.

Las dudas de Washington: ¿ganar tiempo o negociar en serio?
Altos funcionarios estadounidenses han expresado su escepticismo sobre la sinceridad iraní. Según CNN, a Trump le preocupa que el régimen de los ayatolás lo esté "engañando" para ganar tiempo . Una preocupación compartida por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante su reunión de emergencia con el presidente la semana pasada.

La tensión interna en la administración Trump refleja un dilema: cada día que pasa sin acción militar contra Irán pospone la promesa del presidente de apoyar a los manifestantes iraníes. Sin embargo, hasta ahora, Trump se ha apegado a un plan de plazos flexibles.

La postura iraní: avances retóricos, líneas rojas innegociables
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, aseguró que las conversaciones avanzan "a buen ritmo" :

"Hemos podido llegar a un acuerdo general sobre una serie de principios rectores. De ahora en adelante, nos basaremos en estos principios" .

Pero el líder supremo, Alí Jamenei, dejó clara la posición de Teherán al referirse al despliegue naval estadounidense:

"Dicen que hemos enviado portaaviones. El navío es peligroso, pero más peligroso que el portaaviones es el arma que puede enviarlo al mar" .

Y respondió directamente a las declaraciones de Trump sobre un posible cambio de régimen:

"Tampoco podrás destruir la República Islámica" .

El análisis de los expertos: una brecha insalvable
Raz Zimat, director del programa "Irán y el eje chiíta" del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, ofrece una perspectiva lúcida:

"EE.UU. cree que Irán, en su debilitada situación actual, no puede aceptar el riesgo de una confrontación militar. Los líderes iraníes creen que EE.UU., incluso en un escenario extremo, no puede lograr el cambio de régimen, y que Irán puede convertir cualquier enfrentamiento en una guerra prolongada y costosa" .

Su conclusión es tajante:

"Es difícil que las concesiones máximas que Irán está dispuesto a ofrecer cumplan con los mínimos que EE.UU. está dispuesto a aceptar. Mi valoración es que la probabilidad de un ataque militar sigue siendo mayor que las posibilidades de lograr una solución diplomática" .

Conclusión: el péndulo entre la guerra y el acuerdo
Las próximas dos semanas serán decisivas. Irán presentará un texto que revelará hasta dónde está dispuesto a ceder. EE.UU. medirá si esas concesiones son suficientes para alejar la amenaza de un ataque. Mientras tanto, los portaaviones navegan, los misiles esperan en sus silos y la comunidad internacional contiene el aliento.

Lo que está en juego no es solo un acuerdo nuclear, sino la estabilidad de toda una región. Y en este tablero, el tiempo —medido en portaaviones y plazos— es el recurso más escaso.