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Donald Trump dice que en sólo dos semanas importó 80 millones de barriles de crudo desde Venezuela

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El presidente estadounidense aseguró en su discurso del Estado de la Unión que su Administración ha importado 80 millones de barriles de petróleo desde Venezuela desde que autorizó a cinco compañías a operar en el país caribeño. Los analistas calculan que, en el mejor de los casos, la cifra real no llegaría ni a los 9 millones.

Washington — Donald Trump volvió a hacer de las suyas con los números. En su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente estadounidense aseguró que su Administración ha importado 80 millones de barriles de petróleo venezolano desde que, a mediados de febrero, autorizó a cinco compañías —cuatro europeas y una estadounidense— a reanudar sus operaciones en el país caribeño. El problema es que las cifras, una vez más, no cuadran.

Las estimaciones de analistas y fuentes especializadas pintan un panorama muy distinto. Según datos de Teekay Tankers, una naviera canadiense citada por Standard & Poor’s, las exportaciones totales de Venezuela —no solo hacia EE.UU., sino a todo el mundo— rondan actualmente los 700.000 u 800.000 barriles diarios. El propio Trump, durante su alocución, manejó una cifra aún más conservadora: 600.000.

Un cálculo imposible

Si se toma como referencia la fecha en que Trump levantó las sanciones —la tarde del 13 de febrero— y se asume un volumen máximo de exportaciones de 800.000 barriles diarios, el margen total de crudo exportado por Venezuela desde entonces hasta el discurso (12 días) sería de aproximadamente 9,6 millones de barriles. Y eso contando todas las exportaciones del país, no solo las que tienen como destino Estados Unidos.

Incluso si se aplicara la cifra de 600.000 barriles diarios que mencionó el propio mandatario, el total exportado en ese periodo no superaría los 7,2 millones de barriles. En cualquiera de los escenarios, la afirmación de Trump multiplica por diez la realidad.

Las cifras que manejan los expertos

Reuters, que recopila datos de PDVSA y de analistas como LSEG, estima que la producción venezolana se ha movido entre 2023 y 2025 en una horquilla de 600.000 a un millón de barriles diarios, con una media de 800.000 durante el último año. Son cifras consistentes con las de otras fuentes del sector.

El propio Trump, en declaraciones del pasado 7 de enero —cuatro días después de la captura y extradición de Nicolás Maduro—, había mencionado volúmenes de entre 30 y 50 millones de barriles exportados, aunque sin especificar el periodo de tiempo al que se refería. La nueva cifra, muy superior, añade más confusión.

Las petroleras, en el centro

Las compañías autorizadas a operar en Venezuela son la española Repsol, las británicas Shell y BP, la italiana Eni y la estadounidense Chevron. El Gobierno republicano ha emitido además una licencia que permite a empresas de todo el mundo firmar contratos para nuevas inversiones en el sector petrolífero y gasístico venezolano.

Repsol, en su último informe anual de resultados, anunció que espera triplicar su producción en la Faja del Orinoco, aunque no precisó si ya está operando ni a qué volumen. El resto de compañías han mantenido un perfil bajo.

La medida se adoptó después de que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se reuniera en Venezuela con representantes de Chevron y con la cúpula política chavista, incluida la presidenta interina, Delcy Rodríguez.

Un baile de cifras con consecuencias

La tendencia de Trump a manejar números de forma laxa no es nueva, pero en este caso las implicaciones son relevantes. Si la Casa Blanca quiere presentar la apertura a Venezuela como un éxito en términos de suministro energético, las cifras reales —mucho más modestas— desinflan el relato.

Mientras tanto, los analistas siguen haciendo cuentas y las petroleras, con la cautela que impone operar en un país en transición política, mueven ficha con sigilo. Lo único seguro, por ahora, es que los 80 millones de barriles de Trump no caben en ningún cálculo razonable.