La isla encadena casi 20 horas sin electricidad tras una nueva desconexión total del sistema. La crisis energética, agravada por el bloqueo petrolero de EE.UU., paraliza la economía y dispara el malestar social.
Cuba amaneció este martes sumida en la oscuridad por sexta vez en menos de año y medio. Casi 20 horas después del último apagón nacional, la recuperación del servicio avanza con extrema lentitud: apenas tres de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país están produciendo electricidad, según informó el Ministerio de Energía y Minas (Minem).
La Habana, tradicionalmente una de las zonas prioritarias en la reconexión, apenas alcanza el 31% de sus clientes con suministro, de acuerdo con los últimos datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE). La capital amaneció especialmente vacía, con las escuelas operativas solo durante la mañana, en un escenario que suma este nuevo corte masivo a los graves problemas que desde enero genera el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
Una red desconectada sin causa conocida
El apagón se produjo este lunes por "una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN)", según explicó el Minem en redes sociales, sin detallar las causas del fallo. Durante la madrugada, los técnicos lograron restablecer la conexión física de la red desde Pinar del Río, en el extremo oeste, hasta Holguín, en el este. Pero ese logro solo significa que el tendido está unido, no que la corriente fluya: para eso es necesario poner en marcha las unidades de generación, un proceso que avanza con exasperante lentitud.
De las 16 unidades termoeléctricas del país —obsoletas, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones—, solo tres funcionan. Otras tres están "en proceso de arranque", según el Minem. El resto, sencillamente, no responden.
La tormenta perfecta: plantas viejas, sin combustible y sin divisas
La crisis energética cubana no es un fenómeno nuevo, pero ha alcanzado niveles críticos desde mediados de 2024. Las frecuentes averías en las unidades termoeléctricas —que representan el 40% del mix energético del país— explican parte del problema. Pero la falta de combustible es el otro gran factor.
Cuba no cuenta con suficientes divisas para importar el diésel y el fueloil que necesitan sus motores de generación. Y el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero ha llevado a cero esos envíos desde el exterior. La consecuencia es una "asfixia energética", en palabras del Gobierno cubano, que ha paralizado prácticamente por completo la actividad económica.
Antes de este sexto apagón nacional, la situación ya era límite: La Habana sufría cortes de unas 15 horas diarias, y en las provincias los apagones se prolongaban hasta dos días seguidos.
Economía contraída y malestar en las calles
El impacto económico es devastador. La economía cubana ya se había contraído un 15% desde 2020, y la paralización actual amenaza con hundir aún más los indicadores. El malestar social, mientras tanto, no deja de crecer.
En los últimos días se han registrado pequeñas protestas, las más relevantes en La Habana y Morón. Una de ellas acabó de forma violenta y con detenciones, según fuentes locales. El descontento, contenido durante años, empieza a aflorar en un contexto de escasez total.
Un problema sin solución a la vista
Expertos independientes consultados coinciden en un diagnóstico demoledor: el saneamiento completo del Sistema Eléctrico Nacional requeriría una inversión de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares. Una cifra absolutamente fuera del alcance de un país sin acceso a financiamiento internacional y asfixiado por las sanciones.
El Gobierno cubano culpa a Washington de la situación y denuncia un bloqueo diseñado para provocar el colapso. Mientras tanto, la isla sigue a oscuras, esperando que las tres unidades que aún funcionan consigan encender la luz en un país que lleva demasiado tiempo en la penumbra.