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Crisis por Groenlandia fractura la OTAN: Trump confirma sus intenciones anexionistas y Europa responde con despliegue militar coordinado

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El presidente estadounidense, Donald Trump, ha confirmado públicamente su intención de apoderarse de Groenlandia, territorio autónomo danés, en una escalada que tensiona gravemente los cimientos de la OTAN y las relaciones transatlánticas. Ante la pregunta de hasta dónde estaría dispuesto a llegar para concretar su objetivo, Trump respondió de manera ambigua: “Ya se verá”.

Respuesta europea: despliegue militar y unidad diplomática
Frente a esta amenaza, varios países europeos —entre ellos Francia, Alemania y Reino Unido— han enviado tropas a Groenlandia para participar en ejercicios militares de reconocimiento coordinados con Dinamarca, aunque fuera del marco formal de la OTAN. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que el contingente será reforzado con “medios terrestres, aéreos y marítimos” y subrayó que “los europeos tienen una responsabilidad especial” en la defensa de la isla.

Aranceles como herramienta de presión
Trump ha respondido a estos movimientos anunciando la imposición de aranceles adicionales —del 10%, escalando al 25%— a las importaciones de ocho países europeos que apoyan a Dinamarca. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó la medida como un “error” y cuestionó la fiabilidad de Washington, recordando que “un acuerdo es un acuerdo” en referencia al pacto comercial sellado en julio de 2025.

La OTAN en la encrucijada
Mientras Trump sugiere que la Alianza Atlántica no protegería necesariamente los intereses de EE.UU. (“me pregunto si vendrán a rescatarnos a nosotros”), el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, rechazó dicha insinuación: “No tengo ninguna duda de que Estados Unidos acudirá al rescate de Europa y de que nosotros acudiremos al rescate de Estados Unidos”.

Posición de Groenlandia: soberanía y derecho internacional
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, agradeció el apoyo europeo y defendió que “el derecho internacional no es un juego”. Subrayó que cualquier cooperación debe basarse en “respeto mutuo” y en los principios de integridad territorial.

La crisis por Groenlandia ha evolucionado de una disputa bilateral a una fractura estratégica dentro de la OTAN, donde Estados Unidos emplea tácticas económicas y retórica de coerción contra aliados tradicionales, mientras Europa responde con una defensa unificada de la soberanía y el orden internacional basado en normas. El episodio refleja una reconfiguración profunda —y potencialmente duradera— de las alianzas occidentales en un contexto de competencia geopolítica renovada.