El Gobierno chino ha cargado este miércoles contra las autoridades taiwanesas, a las que acusa de "vender" los intereses de la isla a Estados Unidos, después de que el gigante de los semiconductores TSMC anunciara una inversión adicional de 100.000 millones de dólares (unos 87.206 millones de euros) para expandir sus instalaciones en Arizona.
En una rueda de prensa rutinaria, la portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Zhang Han, vinculó el deterioro económico de la isla a la "dependencia de Estados Unidos para lograr la independencia" que, según afirmó, mantienen las autoridades taiwanesas. Zhang sostuvo que el gobernante Partido Democrático Progresista (PDP) ha "vaciado los cimientos" de la economía local al priorizar sus intereses políticos, perjudicando el futuro industrial de Taiwán y los medios de vida de su población.
La inversión de TSMC, anunciada el pasado jueves por su presidente y consejero delegado, C.C. Wei, durante una conferencia con inversores, se destinará a la construcción de fábricas de chips avanzados y plantas de empaquetado de última generación. Wei justificó el movimiento como un impulso al ecosistema de semiconductores estadounidense, el refuerzo de la cadena de suministro y la creación de empleos de alta tecnología en el país norteamericano. La decisión, sin embargo, ha reabierto el debate sobre la creciente dependencia de la industria tecnológica taiwanesa de los mercados exteriores y la presión geopolítica que pesa sobre la isla, en un momento de máxima tensión entre Pekín y Washington.