Este domingo, más de 15.7 millones de chilenos eligen al sucesor del presidente Gabriel Boric en una segunda vuelta que se desarrolla con un notable ambiente de resignación y baja energía electoral, donde el candidato ultraderechista José Antonio Kast aparece como claro favorito frente a la izquierdista Jeannette Jara.
Un panorama con poco suspense
Las encuestas previas a la veda electoral pronostican una victoria sólida para Kast, con márgenes que algunos sondeos estiman de hasta 18 puntos. Analistas como Octavio Avendaño (Universidad de Chile) señalan una sensación ciudadana de que "la elección ya está definida", con la atención más centrada en las vacaciones navideñas que en las urnas. Esta percepción se sustenta en la rápida unificación del espectro derecho tras la primera vuelta: Kast (23.9%) recibió el apoyo sin condiciones de la derecha tradicional y otra extrema derecha más radical, sumando un bloque superior al 50%.
El perfil de los candidatos: Un choque de proyectos
- José Antonio Kast (Partido Republicano): Abogado de 59 años, católico ferviente y autodefinido "pinochetista" –sería el primer presidente abiertamente partidario de la dictadura que llegue al poder–. Ha moderado su discurso en esta campaña, centrándolo monotemáticamente en la inseguridad y la migración irregular, con promesas de expulsiones masivas y cárceles de máxima seguridad. Es admirador de figuras como Donald Trump y Giorgia Meloni.
- Jeannette Jara (coalición de izquierda "Unidad para Chile"): Exministra de Trabajo de Boric, de 51 años. Aunque ganó la primera vuelta (26.9%), enfrenta el lastre de la impopularidad del gobierno actual y dificultades para ampliar su base, al ser ya la candidata única de una amplia coalición que va desde el Partido Comunista hasta la Democracia Cristiana. Su campaña ha intentado, sin mucho éxito, movilizar el voto con el miedo a la ultraderecha.
La gran incógnita: El tipo de gobierno de Kast
Expertos como Claudio Fuentes (Universidad Diego Portales) apuntan que la principal duda no es el ganador, sino la naturaleza del futuro gobierno. Si Kast gana por un margen amplio, podría sentirse con poder para impulsar su agenda ultraconservadora en temas valóricos e identitarios. Si la diferencia es estrecha, se vería forzado a un gobierno más pragmático en coalición con la derecha tradicional (Chile Vamos).
El desafío post-electoral: Un Parlamento dividido
Quien gane, asumirá el 11 de marzo un país con un Congreso profundamente dividido. El bloque de derecha y ultraderecha está a solo dos diputados de la mayoría, por lo que los votos del populista Partido de la Gente (PDG) –cuyo candidato, Franco Parisi, obtuvo casi 20% en primera vuelta– serán claves para gobernar. Esto garantiza que, más allá del resultado presidencial, la gobernabilidad de Chile será compleja y requerirá de intensas negociaciones.