Un caza italiano derribó este viernes un dron que sobrevolaba el noreste de Letonia, después de que el aparato fuera desviado de su trayectoria por medidas de guerra electrónica de Rusia. El incidente, ocurrido sobre las 04:00 hora local (01:00 GMT), activó los protocolos de la Misión de Policía Aérea del Báltico de la OTAN, movilizando dos Eurofighter italianos y dos F-16 turcos desde la base de Šiauliai, en Lituania.
La portavoz de la Alianza, Allison Hart, confirmó que uno de los cazas italianos abatió el dron en la región de Balvi, cerca de la frontera con Rusia, para evitar que pusiera en peligro a la población civil. El ministro letón de Defensa, Raivis Melnis, defendió la intervención, mientras que el primer ministro Andris Kulbergs agradeció la "acción profesional" de los aliados, aunque evitó especular sobre la procedencia del artefacto.
El jefe del Centro de Gestión de Crisis de Lituania, Vilmantas Vitkauskas, señaló que el dron era "probablemente ucraniano" y que se desvió de su rumbo tras ser interferido por sistemas rusos, entrando en el espacio aéreo de la OTAN desde Bielorrusia. Desde que Ucrania intensificó sus ataques contra la retaguardia rusa, los países bálticos han reportado múltiples incursiones y accidentes con drones en su territorio.
El derribo coincidió con un ataque masivo de Ucrania contra el puerto ruso de Ust-Luga, en el golfo de Finlandia. El gobernador de la región de Leningrado, Alexandr Drozdenko, informó que 54 drones fueron derribados y que se declaró un incendio en el complejo gasístico de Novatek, donde dos unidades de procesamiento resultaron afectadas. Ucrania confirmó la operación, justificándola como parte de sus esfuerzos por debilitar la infraestructura que financia la maquinaria bélica rusa.
En respuesta, Rusia continúa lanzando ataques con drones y misiles contra Kiev y Odesa, mientras el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, reclamó explicaciones a Estados Unidos por la supuesta entrega de inteligencia que permitiría a Ucrania golpear objetivos civiles en territorio ruso. La tensión se extiende también al ámbito naval: Finlandia estableció restricciones aéreas y marítimas en el norte, en un contexto de creciente militarización del Báltico.