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Carrera nuclear: EE.UU. y Rusia buscan un nuevo tratado mientras China mira desde la barrera

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Delegaciones de Washington y Moscú se reunieron en Ginebra para explorar un acuerdo que sustituya al START III, expirado el pasado 5 de febrero. La Casa Blanca quiere incluir a China, que por ahora rechaza negociar. El 87% del arsenal nuclear mundial está en juego.

Ginebra — El fantasma de una carrera nuclear sin límites sobrevuela la comunidad internacional. Delegaciones de Rusia y Estados Unidos mantuvieron este lunes en Ginebra un encuentro exploratorio para sentar las bases de un posible nuevo tratado de control de armas nucleares, según confirmaron a EFE fuentes diplomáticas. La reunión, impulsada por Washington, es la primera que se celebra sobre la materia tras la expiración del New START (START III) el pasado 5 de febrero.

El acuerdo que murió y el vacío que dejó

Durante más de una década, el START III reguló los arsenales estratégicos de las dos mayores potencias nucleares del planeta, que juntas concentran el 87% de las ojivas existentes. Pero desde febrero, ambos países operan sin restricciones pactadas en cuanto al número de armas desplegadas, un escenario que muchos expertos consideran peligrosamente volátil.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha sido claro: no quiere prorrogar el viejo acuerdo, que a su juicio Rusia violaba sistemáticamente. Su propuesta es "un tratado nuevo, mejorado y modernizado". Pero con una condición innegociable: que China se siente a la mesa.

El factor chino: la sombra de Pekín

Estados Unidos sostiene que China ha multiplicado su arsenal nuclear de forma secreta y que su exclusión del START III fue su "principal defecto". Christopher Yeaw, subsecretario adjunto de la Oficina de Control de Armamento y No Proliferación de EE.UU., afirmó este lunes ante la Conferencia de Desarme que el arsenal chino podría alcanzar la "paridad" estratégica con el estadounidense o el ruso en un plazo de cuatro o cinco años.

La Administración Trump quiere, por tanto, un tratado a tres bandas. Pero Pekín ha dejado claro que por ahora no está considerando entrar en negociaciones de este tipo. La pelota está en su tejado, mientras Washington y Moscú exploran posibles fórmulas.

La reunión de Ginebra: primeros pasos

El encuentro del lunes fue calificado por las fuentes como una toma de contacto para abordar "varios temas", con especial énfasis en cómo dar continuidad a los esfuerzos de desarme tras la expiración del START III. No se ha convenido una nueva reunión por el momento, pero la vía diplomática queda abierta.

La iniciativa partió de Washington, lo que indica que, pese a la retórica beligerante de Trump, existe voluntad de mantener canales de diálogo con Moscú en un terreno tan sensible como el nuclear.

¿Y los demás países nucleares?

Mientras las grandes potencias negocian, otros actores nucleares observan con atención. En la Conferencia de Desarme, que celebra estos días su periodo de sesiones en Ginebra, varios países no poseedores de armas atómicas han reclamado que un futuro tratado incluya a todas las potencias nucleares: no solo a Rusia, EE.UU. y China, sino también a Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

Precisamente, el caso israelí es particular: nunca ha reconocido oficialmente poseer armas nucleares y no forma parte del Tratado de No Proliferación (TNP), pero el SIPRI estima que cuenta con unas 90 ojivas almacenadas.

India y Pakistán manejan arsenales de 180 y 170 ojivas respectivamente, mientras que Corea del Norte rondaría las 50, según los mismos datos. Incorporar a todos ellos en un solo acuerdo parece, por ahora, una quimera.

Un futuro incierto

La comunidad internacional contiene el aliento. La expiración del START III abre un periodo de incertidumbre que muchos comparan con los peores momentos de la Guerra Fría. La voluntad de negociar existe, al menos entre Washington y Moscú. Pero la inclusión de China, las reticencias de Pekín y la multiplicidad de actores nucleares convierten cualquier avance en una carrera de obstáculos.

Mientras tanto, el reloj sigue corriendo y las ojivas, en silencio, esperan.