El Camino Inca, la ruta pedestre que conduce a la ciudadela de Machu Picchu, permanecerá cerrado desde el 31 de enero hasta el 1 de marzo debido a los trabajos periódicos de conservación y mantenimiento que se realizan cada febrero. Así lo informó César Medina, jefe del parque arqueológico.
Un equipo de 60 especialistas y obreros se desplazará desde Piscacucho para llevar a cabo labores de rehabilitación en la vía, que incluyen la estabilización de muros de contención, mantenimiento de puentes, rampas, estructuras de madera, pisos y servicios higiénicos. También se realizará el “desquinche” controlado de rocas inestables en ciertos tramos, una medida preventiva tras los deslizamientos registrados en noviembre cerca del campamento de Wiñaywayna.
La temporada de lluvias intensas, que se extiende hasta marzo, constituye otro motivo para el cierre, con el fin de evitar emergencias que pongan en riesgo a los visitantes. El trabajo incluirá la estabilización de taludes y la colocación de geomallas en zonas críticas, en coordinación con el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
La intervención abarcará numerosos monumentos arqueológicos a lo largo de la ruta, entre ellos Wiñaywayna, Phuyupatamarca y Sayacmarca. El Camino Inca recibe normalmente a 500 personas al día, entre turistas y porteadores.