Santo Domingo.– Mientras la mayoría de los dominicanos disfrutaba del asueto de Semana Santa, un ejército de brigadistas de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) aprovechó el silencio de las calles para librar una batalla silenciosa pero vital: la corrección de fugas y averías en la red de agua potable. El resultado, anunciado este martes por el director general de la entidad, ingeniero Fellito Suberví, es contundente: durante el mes de marzo, las brigadas corrigieron 1,400 averías de diferentes diámetros en diversas jurisdicciones del Gran Santo Domingo, garantizando la estabilidad del suministro para más de cuatro millones de habitantes.
“Producto de la supervisión permanente de nuestros acueductos, pudimos resolver una gran obstrucción de la obra de toma del Acueducto Barrera de Salinidad, el cual tuvimos que sacar de operación debido a una inmensa cantidad de desperdicios que impedía captar el agua para su potabilización”, recordó Suberví, destacando la magnitud del desafío.
Semana Santa: el momento perfecto para intervenir sin caos vehicular
Las brigadas de la Caasd cubrieron varios turnos durante el asueto, aprovechando la reducción del tránsito vehicular para actuar con mayor rapidez y eficacia. Suberví instruyó personalmente a los equipos para que, además de corregir las fugas, dejaran las calles intervenidas en las mismas condiciones que antes de los trabajos. “Fueron supervisadas tanto por mí de manera personal como por los encargados de operaciones de las regionales Suroeste, Nordeste, Este y Norte”, afirmó.
Las averías más complejas: de la 27 de Febrero a Ciudad Juan Bosch
Entre las correcciones más destacadas del mes figura la ocurrida en la intersección del paso a desnivel entre la avenida 27 de Febrero y la General Gregorio Luperón, donde una línea de 36 pulgadas sufrió varias perforaciones. Una fuga de esa magnitud podría haber dejado sin agua a sectores enteros, pero la respuesta fue inmediata.
El pasado Martes Santo, las brigadas dieron solución a un problema de agua en Los Ríos y una parte de Arroyo Hondo II, provocado por una obstrucción por material granulado desde el acueducto Duey que se acumuló en una línea de 12 pulgadas cerca del Jardín Botánico. También en tiempo récord se corrigieron averías en Ciudad Juan Bosch (otra línea de 36 pulgadas), así como en la calle Olof Palme y en la avenida Independencia, ambas en líneas de 12 pulgadas.
“Gracias al trabajo diligente de nuestras brigadas, estas fallas pudieron ser corregidas rápidamente y los sectores afectados continuaron recibiendo el servicio de forma regular. En cada caso, estuvimos supervisando cada detalle hasta ser concluidas las intervenciones”, precisó Suberví.
Un trabajo invisible pero esencial
El agua potable es uno de esos servicios que solo se valoran cuando falta. La Caasd, bajo la dirección de Fellito Suberví, ha hecho de la supervisión constante y la respuesta ágil su sello de gestión. Las 1,400 averías corregidas en marzo no son solo números: son grifos que volvieron a fluir, hogares que no sufrieron cortes, hospitales que mantuvieron sus operaciones, y una ciudad que pudo celebrar la Semana Mayor con normalidad.
Mientras los capitalinos disfrutaban de playas y balnearios, los brigadistas de la Caasd sudaban la gota gorda en el asfalto, bajo el sol o en la noche, soldando tuberías, despejando obstrucciones y devolviendo el agua a quien la necesita. Su trabajo, la mayoría de las veces anónimo, es el verdadero milagro de la infraestructura urbana. Porque sin agua, no hay vida. Y gracias a ellos, la vida en el Gran Santo Domingo sigue su curso.