En un gesto que la Cancillería mexicana calificó como parte de una "larga historia solidaria", los buques de la Armada de México Papaloapan e Isla Holbox atracaron este jueves en la bahía de La Habana con un cargamento de más de 814 toneladas de víveres y bienes de primera necesidaddestinados a la población civil cubana.
La llegada, confirmada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a través de un comunicado oficial, se produjo alrededor de las 8:30 hora local (13:50 GMT) y fue presenciada por periodistas de EFE en el puerto habanero.
¿Qué traen los barcos?
El cargamento, anunciado la semana pasada por el Gobierno mexicano, incluye:
- Buque Papaloapan: 536 toneladas de alimentos (leche líquida, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz, atún, sardina, aceite vegetal) y artículos de higiene personal.
- Buque Isla Holbox: 277 toneladas de leche en polvo.
Ambas embarcaciones zarparon el pasado domingo desde el puerto de Veracruz, en el este de México.
Sheinbaum: "No será el único envío"
La presidenta Claudia Sheinbaumadelantó este miércoles que la ayuda no se detendrá aquí. Tras el retorno de los buques a México, está previsto un segundo cargamento con más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol que permanecen almacenadas y listas para ser enviadas.
"Con estas acciones, el Gobierno de México reafirma los principios humanistas y la vocación solidaria que lo guían, así como su compromiso con la cooperación internacional entre pueblos, sobre todo con quienes en situaciones de emergencia y vulnerabilidad requieren ayuda humanitaria" , subrayó la Cancillería.
El petróleo, en compás de espera
Sheinbaum fue clara al diferenciar entre ayuda humanitaria y suministro energético. El envío de petróleo —que Pemex suministró a la isla por 496 millones de dólares en 2025— sigue pausado, mientras México evalúa cómo reanudarlo sin activar los aranceles anunciados por Estados Unidos.
Conclusión: solidaridad sí, petróleo quizás
México tiende un puente de harina, leche y frijol sobre el estrecho de Florida, mientras mantiene en suspenso el flujo de crudo. En la cuerda floja entre la tradición solidaria con Cuba y la presión comercial de Washington, Sheinbaum juega sus cartas con cuidado. Por ahora, los habaneros ven llegar los barcos. El petróleo, como el futuro, sigue en alta mar.