En 2025, al menos 3.090 personasperdieron la vida intentando alcanzar las costas españolas, según el informe Monitoreo Derecho a la Vida 2025 de la organización Caminando Fronteras. Aunque la cifra total es inferior a los más de 10.000 fallecidos registrados en 2024, el patrón de las rutas ha cambiado significativamente, con un aumento de las tragedias en el Mediterráneo y una disminución en la ruta atlántica hacia Canarias.
Principales hallazgos del informe:
- Ruta argelina–Baleares: se ha convertido en la más transitada, con 121 tragedias documentadas, especialmente hacia Ibiza y Formentera.
- Ruta canaria: sigue siendo la más letal en número absoluto (1.906 víctimas), debido al mayor volumen de personas que viajan en cayucos, aunque las llegadas disminuyeron un 59,9% respecto a 2024.
- Nueva ruta desde Guinea Conakry: más larga y peligrosa, con presencia de mujeres y menores.
- Estrecho de Gibraltar: aumento de intentos de llegada a nado, con 139 víctimas, el 24% de ellas menores de edad.
- Perfil de las víctimas: entre los fallecidos había 192 mujeres y 437 menores.
Factores detrás de las cifras
Helena Maleno, coordinadora del informe, advierte que la reducción en el número de muertes no se debe a una mayor protección de los derechos humanos, sino a un cambio en las dinámicas migratorias: las embarcaciones en la ruta argelina son más pequeñas que los cayucos canarios, lo que limita el número de víctimas por tragedia, pero no la vulnerabilidad de las personas.
La organización critica la insuficiente activación de dispositivos de rescate y la externalización del control fronterizo a terceros países, prácticas que incrementan el riesgo y la desprotección durante los trayectos migratorios. Estos datos reflejan la necesidad urgente de políticas centradas en la protección de la vida y los derechos humanos, más allá del mero control de flujos migratorios.