La OMS advierte de que las inundaciones y el ciclón Gezani han creado el caldo de cultivo perfecto para la transmisión de enfermedades en Mozambique y los países vecinos. Más de 16.000 contagios en seis semanas, mientras la difteria y la fiebre de Lassa también repuntan.
Ginebra — El cólera avanza sin pausa en el sur de África. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha encendido las alarmas este jueves al revelar que los casos registrados en las seis primeras semanas de 2026 superan los 16.000, una cifra que multiplica por siete la del mismo periodo del año anterior. El epicentro de la crisis se localiza en Mozambique, pero la oleada epidémica ya se extiende por Malaui, Namibia, Zambia y Zimbabue.
"Los casos se están multiplicando de forma exponencial", advirtió Marie Roseline Belizaire, directora regional de Emergencias de la OMS para África, en una rueda de prensa telemática. La responsable sanitaria señaló que la combinación de inundaciones persistentes desde octubre y el reciente paso del ciclón Gezani ha generado un escenario perfecto para la propagación de enfermedades hídricas.
Mozambique, en el ojo del huracán
El país lusófono concentra la mayor parte de los contagios. Las lluvias torrenciales y los vientos del ciclón han dejado un reguero de destrucción: al menos 240 muertos y más de 868.000 afectados, según el Instituto Nacional de Gestión de Desastres (INGD) mozambiqueño.
"Las extensas inundaciones han dañado los sistemas de agua y saneamiento, contaminado las fuentes de agua potable y desplazado a las comunidades", explicó Belizaire. "Esto ha creado las condiciones ideales para la rápida transmisión del cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua".
La OMS ha instado a intensificar los esfuerzos en prevención, vigilancia y vacunación, así como a garantizar la continuidad de los servicios esenciales de salud, algo en lo que ya colabora con las autoridades nacionales.
Difteria, Lassa y mpox: el cóctel de amenazas
El cólera no es la única preocupación. Belizaire informó de que, desde 2025, un brote de difteria ha afectado a ocho países africanos, con más de 26.000 casos sospechosos y más de 1.300 muertes notificadas. El 95% de los casos se han dado en niños no vacunados o con pautas incompletas, lo que subraya las carencias en la cobertura sanitaria.
En Nigeria, la fiebre de Lassa repunta con "varias muertes reportadas en varios estados", lo que ha llevado a las autoridades a activar medidas de respuesta con el apoyo de la OMS.
En el lado positivo, los casos de mpox (antes viruela del mono) han descendido un 30% en las últimas semanas en el continente, aunque Belizaire recalcó que "la vigilancia sigue siendo crucial para anticipar, prevenir y responder a cualquier brote".
El cambio climático como acelerador
La directora de Emergencias de la OMS para África fue clara al vincular la crisis sanitaria con los fenómenos meteorológicos extremos. "A medida que se intensifican, aumentan los desplazamientos y la infraestructura se ve sometida a una grave presión, los sistemas de salud deben estar equipados para gestionar simultáneamente múltiples riesgos superpuestos", concluyó.
El sur de África enfrenta así una tormenta perfecta: agua contaminada, poblaciones desplazadas, sistemas sanitarios frágiles y múltiples brotes activos. La comunidad internacional observa con preocupación mientras la OMS pide recursos y coordinación para evitar que la crisis se desborde.