La deuda externa de los países de ingresos bajos y medios alcanzó un máximo histórico de 9,4 billones de dólares en 2025, tras un crecimiento del 5,5 %, el mayor incremento anual desde 2021, según el informe International Debt Report 2026 del Banco Mundial. El aumento estuvo impulsado en parte por el regreso de los acreedores privados y una mayor emisión de bonos, en un contexto en el que las economías emergentes volvieron a recurrir al financiamiento internacional, aunque a costos más elevados.
América Latina concentra 2,19 billones de dólares
En América Latina, Guatemala encabezó el crecimiento porcentual de la deuda externa entre los 15 países analizados, con un incremento del 18,2 %, hasta alcanzar 31.997 millones de dólares. Le siguieron Argentina, cuya deuda aumentó un 16,1 %, hasta 261.653 millones; Paraguay, con un alza del 14,5 %, para situarse en 34.300 millones, y Colombia, que registró un crecimiento del 13,8 %, hasta 255.956 millones. El Salvador también presentó un incremento de dos dígitos, del 11,7 %, mientras que Brasil y México registraron aumentos del 8,7 % y 7,9 %, respectivamente.
Los 15 países latinoamericanos y caribeños incluidos en la muestra acumularon 2,19 billones de dólares en obligaciones externas. Brasil, México, Argentina y Colombia concentraron el 83,2 % de ese monto, debido al volumen de sus economías y sus compromisos financieros con acreedores extranjeros. No obstante, medido en términos absolutos, Brasil y México ocuparon los primeros lugares, con aumentos estimados de 52.809 millones y 47.227 millones de dólares, respectivamente. Argentina registró un incremento de 36.284 millones y Colombia de 31.039 millones, mientras que Guatemala y Paraguay sumaron aproximadamente 4.927 millones y 4.344 millones. En contraste, Perú y Haití fueron los únicos países de la muestra que redujeron sus obligaciones externas, con disminuciones del 0,2 % y 12,7 %, respectivamente.
Países con mayor presión por deuda
El documento advierte sobre el peso de estas obligaciones en relación con la capacidad económica de cada país. Colombia presentó la mayor proporción de deuda externa respecto a sus exportaciones, equivalente al 315 %, lo que significa que sus compromisos superan tres veces el valor de sus ventas anuales al exterior. Por su parte, El Salvador registró la mayor relación entre deuda externa e ingreso nacional bruto, con un 82 %, seguido de Nicaragua, con 76 %, y Paraguay, con 72 %.
En cuanto al servicio de la deuda, que comprende los pagos de capital e intereses, El Salvador destinó el equivalente al 79 % de sus exportaciones a cumplir con esas obligaciones. Colombia ocupó el segundo lugar, con 45 %, seguida de Brasil, con 39 %, y Argentina, con 30 %.
El financiamiento internacional resulta más costoso
El Banco Mundial advierte de que, aunque las economías emergentes han recuperado el acceso a los mercados internacionales, las condiciones de financiamiento siguen siendo desfavorables, especialmente para los países más vulnerables. Las emisiones de bonos de entidades públicas aumentaron un 35 % durante 2025, hasta alcanzar 251.000 millones de dólares, su nivel más alto en cinco años. Asimismo, los países de ingresos bajos y medios pagaron 1,4 billones de dólares por el servicio de su deuda externa, un incremento del 1,9 % respecto al año anterior, el quinto aumento anual consecutivo. Entre 2022 y 2025, esas economías desembolsaron 436.000 millones más en pagos de deuda de lo que recibieron mediante nuevos financiamientos.
Haishan Fu, economista jefe de estadísticas del Banco Mundial, advirtió de que los países están contrayendo más préstamos y destinando mayores recursos a pagarlos, lo que reduce el dinero disponible para inversiones y proyectos de desarrollo a largo plazo. El organismo también señaló que la depreciación del dólar influyó en el crecimiento de las estadísticas de deuda externa pública y con garantía pública, al representar el 28,2 % del incremento registrado. Finalmente, el informe plantea la necesidad de mejorar las condiciones de financiamiento internacional, con préstamos más asequibles, transparentes y sostenibles, que contribuyan al crecimiento económico.