El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, advirtió este sábado a la Administración de Donald Trump de que el nuevo plan de seguridad para Europa que propone puede ser "peligroso", porque Rusia no muestra señales de querer poner fin a la guerra.
En una entrevista concedida a la cadena CNN, Zelenski señaló que los rusos "no quieren pensar en cómo poner fin a esta guerra", sino "empezar por una nueva infraestructura de seguridad en Europa", y "eso es peligroso". El mandatario ucraniano sostuvo que esa vía "es más peligrosa para la Unión Europea que para nosotros", porque Ucrania no es miembro del bloque comunitario ni de la OTAN, aunque matizó que "todos vivimos en Europa" y, por tanto, también es peligroso para su país.
Zelenski rechaza una nueva Yalta
"No queremos tener una Yalta 2″, afirmó en referencia a la Conferencia de Yalta de 1945, en la que los mandatarios de las tres grandes potencias del momento —Iósif Stalin, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill— se repartieron Europa. "No estamos listos para tal formato. No queremos ser divididos por Rusia", subrayó. Asimismo, recalcó que "la soberanía y la integridad territorial son la cuestión clave para cualquier país independiente. Si quieres ser un país libre y democrático, necesitas, como mínimo, que tus vecinos respeten tu soberanía y tu integridad territorial".
El plan de seguridad que estudia EE. UU.
Tras anunciar Trump un "gran y bonito acuerdo" sobre Ucrania que podría implicar también a "toda Europa", su yerno y emisario para las negociaciones entre Kiev y Moscú, Jared Kushner, explicó en la red social X que se trata de "un importante debate con varios líderes europeos sobre la necesidad de establecer una arquitectura de seguridad europea más amplia que contribuya a crear las condiciones necesarias para una paz duradera".
Kushner detalló que Estados Unidos estudia cinco objetivos para un posible nuevo pacto de seguridad entre Europa y Rusia: consultas permanentes en materia de seguridad, canales fiables de comunicación en situaciones de crisis, una mayor transparencia militar, medidas recíprocas para reducir los riesgos de escalada y un marco duradero para la seguridad y la estabilidad de Europa a largo plazo.
Washington quiere que "cualquier acuerdo respete plenamente la soberanía, la integridad territorial y la capacidad de decisión independiente de cada nación, de manera que cada país conservará la autoridad sobre su propia seguridad y sus alianzas, y ningún país tendrá derecho de veto sobre las decisiones soberanas de otro". En ese marco, la OTAN seguirá siendo un pilar central de la defensa colectiva europea, y la iniciativa estadounidense "se apoyará en las instituciones y los compromisos existentes", según Kushner, quien enmarcó la propuesta en compromisos que la URSS y, más tarde, Rusia asumieron a través de acuerdos y documentos firmados en 1975 —el Acta Final de Helsinki— y en 1990 en la Carta de París para una Nueva Europa, el Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa y el Documento de Viena sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la Seguridad de la OSCE.