El ministro francés de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, consideró necesario elevar el salario mínimo mensual neto (SMIC) por encima de los 1.500 euros, frente a los actuales 1.477,93 euros, tras un mes de protestas sociales y a tres días de la reunión entre sindicatos y patronal convocada por el primer ministro, Sébastien Lecornu.
En una entrevista televisiva, Farandou señaló que sus conversaciones con los sindicatos y las organizaciones empresariales continuarán hasta el domingo y que su objetivo es alcanzar un consenso sobre el SMIC, los salarios mínimos sectoriales y las negociaciones salariales dentro de las empresas, asuntos que centrarán el encuentro del lunes en la sede del Gobierno.
La reunión fue convocada después del masivo seguimiento de una huelga y de manifestaciones en todo el país. Los sindicatos cifraron la participación en más de 1,5 millones de personas, mientras que las autoridades calcularon 575.000 manifestantes. En un comunicado, las ocho organizaciones sindicales que convocaron las protestas —CFDT, CGT, FO, CFE-CGC, CFTC, Unsa, FSU y Solidaires— anunciaron que decidirán los próximos pasos de la movilización tras la cita en Matignon.
“Lo único que detendrá la movilización es una respuesta a las reivindicaciones planteadas desde hace varias semanas por los trabajadores, los funcionarios, los jóvenes y los jubilados”, señalaron los sindicatos en el comunicado conjunto.
El Gobierno anunció la víspera que reunirá el lunes a representantes sindicales y empresariales para abordar el poder adquisitivo y los salarios, dos de las principales demandas sociales que han sacado a la calle a miles de personas durante el último mes, junto con la defensa de los servicios públicos, como la Educación y la Sanidad. Los sindicatos criticaron, sin embargo, que los funcionarios y los jóvenes, a su juicio verdaderos motores de las movilizaciones, no hayan recibido una convocatoria específica para tratar sus reivindicaciones.
Asimismo, denunciaron lo que calificaron de obstáculos inaceptables al ejercicio del derecho de manifestación durante las protestas del jueves, entre ellos prohibiciones, cambios en los recorridos autorizados y actuaciones policiales en Toulouse y Lyon, dos de las ciudades donde se produjeron incidentes. Las organizaciones sindicales reclamaron además que se esclarezcan los hechos en los que hubo heridos.