Kenia dio este martes de alta a cinco pacientes que lograron curarse del ébola tras contagiarse al estar en contacto con el primer caso importado desde la República Democrática del Congo (RDC), según informó el Ministerio de Salud. Con estas altas, solo quedan dos casos en tratamiento en el país.
Los cinco pacientes masculinos —dos del Hospital Nacional Kenyatta, público, y tres del Hospital de Nairobi, privado— completaron su tratamiento, permanecieron libres de síntomas y fueron dados de alta este martes 3 de noviembre de 2026, después de que las pruebas de laboratorio confirmaran que habían eliminado el virus. El ministro de Salud, Aden Duale, atribuyó su recuperación a la “habilidad y dedicación” del personal sanitario.
El ministro detalló que 46 contactos ya completaron su periodo de cuarentena y “gozan de buena salud”, por lo que fueron dados de alta, sumándose a los 20 contactos que hicieron lo mismo el pasado 25 de octubre. “Se prevé que los 52 contactos restantes sean dados de alta a más tardar el 11 de noviembre de 2026, al completar los 21 días desde su última exposición”, añadió.
Kenia encadenó este martes 15 días seguidos sin detectar un nuevo caso de ébola, lo que evidencia, según Duale, que no existe transmisión comunitaria. “Estos logros nos acercan al final del brote, pero no son el final en sí mismo”, subrayó. Una vez se recupere el último paciente, el país entrará en una cuenta atrás de 42 días —dos veces el tiempo máximo de incubación del virus— tras la cual se declarará el fin del brote si no se registran nuevos casos.
El primer caso detectado en Kenia correspondió a un hombre keniano de 40 años que había vivido los últimos siete años en la RDC, donde recibió tratamiento en varios hospitales congoleños antes de viajar por carretera hasta Kampala (Uganda) y, posteriormente, volar a Nairobi, donde aterrizó el 3 de octubre y murió dos días después. Desde entonces, Kenia detectó un total de nueve casos confirmados, de los que dos fallecieron, incluido el primer contagio.
La RDC declaró el pasado 15 de mayo su decimoséptimo brote de ébola —el segundo más mortífero de la historia a nivel global—, que afecta a ocho provincias congoleñas y, según el último balance oficial, ha causado 10,532 casos confirmados y 5,126 fallecidos. El brote también se propagó a la vecina Uganda, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 26 de agosto el fin del brote tras contabilizar veinte contagios confirmados, incluidos quince importados de la RDC, entre los que hubo dos muertos. Junto con la RDC, Uganda y Kenia, se ha detectado un caso más vinculado al brote congoleño en Nigeria, así como un caso vinculado a la epidemia en Francia. A esta infección se suman tres personas evacuadas tras contraer el virus en la RDC a Países Bajos (una) y Alemania (dos).
La cepa de Bundibugyo, causante de la actual epidemia, carece de tratamientos médicos específicos, aunque la OMS trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos en humanos y que, hasta ahora, se han mostrado seguras, si bien su desarrollo podría llevar varios meses.