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Las elecciones legislativas de EE. UU. podrían reducir el margen de Trump en América Latina

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Las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos podrían limitar el margen de acción del presidente Donald Trump en América Latina en asuntos clave como las sanciones a Cuba y Venezuela, las disputas comerciales con México y Brasil y la cooperación con aliados como República Dominicana. El resultado de los comicios definirá el equilibrio de fuerzas en el Congreso y, con ello, la capacidad de la Administración para impulsar sus iniciativas y el nivel de supervisión legislativa sobre su política exterior.

“El margen de maniobra institucional para sacar adelante sus reformas va a ser mucho más reducido” si avanza el Partido Demócrata, explicó el politólogo e internacionalista Gabriel Clavijo. Los antecedentes de gobiernos demócratas muestran diferencias en la relación con la región: durante la presidencia de Barack Obama (2009-2017) se restablecieron las relaciones diplomáticas con Cuba y se flexibilizaron restricciones comerciales, de viajes y remesas; Joe Biden (2021-2025) priorizó la cooperación con Centroamérica para atacar las causas de la migración, aunque mantuvo las sanciones contra Venezuela y buena parte de las medidas restrictivas hacia Cuba.

Cuba y Venezuela, bajo presión

Uno de los principales efectos podría reflejarse en la política hacia Cuba y Venezuela. La Administración Trump ha endurecido las restricciones contra Cuba con un bloqueo petrolero que ha agravado los apagones y con nuevas sanciones contra funcionarios, empresas estatales, negocios privados e inversores extranjeros. A ello se suma una orden de arresto estatal contra el expresidente cubano Raúl Castro, obtenida en Florida el pasado 19 de octubre. Una eventual mayoría demócrata en el Congreso podría dificultar la aprobación de nuevas restricciones, condicionar recursos y aumentar la fiscalización de las decisiones presidenciales, aunque ello no implicaría el levantamiento automático de las sanciones existentes.

En el caso de Venezuela, donde Washington mantiene una relación pragmática con el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez, el objetivo principal de Caracas sigue siendo el levantamiento de las sanciones. Para el internacionalista Mariano de Alba, el resultado electoral “no cambiará quién fija política sobre Venezuela en Washington, pero sí podría alterar los incentivos de todos los actores”.

Tensiones comerciales con México y Brasil

Los comicios también podrían influir en las relaciones comerciales con México y Brasil. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, negocia con Washington la reducción de aranceles a automóviles, acero y aluminio, al tiempo que mantiene la cooperación bilateral en migración y seguridad. El Gobierno mexicano reclama respeto a su soberanía y reciprocidad en la lucha contra el tráfico de armas. A esas negociaciones se suma la rivalidad comercial entre Estados Unidos y China: México ha aumentado aranceles a productos chinos para fortalecer la producción norteamericana, aunque busca preservar sus vínculos económicos con Pekín.

En Brasil, las relaciones atraviesan mayores tensiones por las medidas arancelarias, las diferencias diplomáticas y la inclusión de dos bandas brasileñas vinculadas al narcotráfico en la lista estadounidense de organizaciones terroristas. El escenario político quedó marcado por la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, quien venció a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta del 25 de octubre. Tras su derrota, Bolsonaro se trasladó a Estados Unidos, donde recibió el respaldo público de Trump. El abogado Guilherme Amorim, doctor en Derecho Constitucional por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, consideró que un cambio en el Congreso estadounidense podría obligar a Trump a “ser más discreto” en su apoyo a la familia Bolsonaro.

República Dominicana y la cooperación regional

Frente a las tensiones comerciales, varios Gobiernos latinoamericanos han fortalecido sus vínculos con Washington mediante acuerdos de cooperación y seguridad. República Dominicana forma parte de la iniciativa Escudo de las Américas, impulsada por Trump, a la que también se han sumado Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago. Para Clavijo, esa iniciativa “es una herramienta” con la que Trump puede “afianzar y cimentar su posición frente al control de la política latinoamericana”.

Argentina, presidida por Javier Milei, es uno de los casos de mayor dependencia del respaldo financiero estadounidense. En 2025, Estados Unidos apoyó al Gobierno argentino con un acuerdo de intercambio de divisas de hasta 20.000 millones de dólares y compras de pesos para contener la volatilidad cambiaria. Sin embargo, ese respaldo no garantiza nuevas intervenciones y un avance demócrata podría dificultar la aprobación de futuros mecanismos de asistencia financiera, mientras Argentina enfrenta compromisos por el pago de su deuda. El Salvador, bajo Nayib Bukele, ha estrechado lazos mediante la cooperación migratoria, incluida la recepción de venezolanos deportados en su centro penitenciario de máxima seguridad. Bolivia, con Rodrigo Paz, ha retomado la cooperación bilateral después de varios años de distanciamiento.