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Putin se cuela en las legislativas de EE. UU. con el acuerdo del diésel, aunque su efecto electoral es incierto

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El presidente ruso, Vladímir Putin, ha vuelto a irrumpir en unas elecciones estadounidenses con el acuerdo de exportación de diésel y el compromiso de reanudar las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, aunque no está claro que ello vaya a beneficiar en las urnas al actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Aunque no ha aludido directamente a los comicios legislativas del próximo martes, Putin no dudó en elogiar en los últimos días la labor humanitaria de la primera dama, Melania Trump, y al magnate Elon Musk, al que calificó de “verdadero genio”. En cambio, el resto de altos funcionarios rusos se han abstenido de apoyar a Trump, precisamente para que nadie acuse a Moscú de injerencia.

Trump justificó el acuerdo con Putin el 9 de octubre con el argumento de que los camioneros y granjeros estadounidenses necesitaban que bajara el precio del combustible. El propio Putin sostuvo que, tras el anuncio, los precios habían caído entre un 5 % y un 6 %. Sin embargo, según The Wall Street Journal, la gasolina se encareció en Estados Unidos otros siete centavos, hasta los 6,35 dólares el galón.

La carta rusa y la inflación

El historiador ruso Alexandr Petrov comentó a EFE que el acuerdo para el suministro de diésel ruso es “muy importante” desde el punto de vista “psicológico”, ya que “Trump lo presenta como una ayuda rusa” para combatir la inflación. Aunque admite que la cuestión rusa solo influye en “entre un 10 % y un 15 % del voto de los americanos”, la inflación y el coste de la vida acaparan un 70 % del interés de los electores. Ahí es donde Trump pone sobre el tapete la carta rusa y la esperanza en los cientos de miles de toneladas que ya han zarpado en petroleros rusos rumbo a Estados Unidos, ya que “cuanta menos inflación, más opciones de ganar tiene el actual presidente”. “Para algunos electores, ese puede ser un argumento para votar a favor de los republicanos”, señala otro politólogo ruso que prefirió mantenerse en el anonimato.

Según Petrov, el arreglo del conflicto en Ucrania no es vital para los estadounidenses —la política exterior no da votos en EE. UU.—, que, en cambio, sí entienden el gran impacto del cierre del estrecho de Ormuz en los precios en las gasolineras.

El antecedente de Lincoln

Petrov recuerda que Rusia ya acudió en ayuda de Estados Unidos en tiempos de Abraham Lincoln, cuando el zar Alejandro II envió dos buques de la Armada rusa durante la Guerra Civil, en 1863, uno a la costa Este y otro a la Oeste. “Ahora también ayudamos a Trump en otro momento difícil para EE. UU., debido a los precios del combustible”, apunta. Paradójicamente, como entonces, los demócratas rechazan el suministro de diésel e incluso han escrito a compañías estadounidenses para que dejen de cooperar con Rusia. En 1863, los demócratas, que apoyaban la esclavitud, también se opusieron a la interferencia de la Rusia zarista, que ayudó a Lincoln a preservar la Unión. “La historia se repite. Rusia ayuda a EE. UU. a combatir la inflación y los demócratas, de nuevo, están en contra”, explica Petrov, quien añade que tanto hoy como antaño Inglaterra y los demócratas han forjado una alianza contra los republicanos y Rusia.

Resaca electoral para el Kremlin

La pregunta que se hacen los analistas rusos es cómo influirá en su país la victoria o derrota de Trump en las legislativas. Petrov cree que solo habrá un giro en la política exterior hacia Rusia si los demócratas controlan ambas cámaras o prospera un voto de desconfianza contra el presidente, lo que considera improbable, aunque no descarta un cambio de opinión del dueño de la Casa Blanca. “Trump es un hombre imprevisible. Su estado de ánimo puede cambiar”, añade, y destaca que en la actual Administración muchas decisiones se basan en “la intuición del presidente”.

En opinión de Petrov, cuanto más escaños pierdan los republicanos, más opciones hay de que ese resultado repercuta negativamente en el arreglo en Ucrania. La vía más óptima para Rusia es que continúe la línea diplomática de los emisarios de Trump, Witkoff y Kushner, con el enviado ruso Dmítriev y una activa participación china. “Por algo Witkoff ha viajado tanto a Rusia”, explica. El segundo escenario es que a los negociadores estadounidenses “se les sumen políticos europeos como el finlandés Alexander Stubb o el francés Emmanuel Macron”, que de esta forma podría seguir en política después de las elecciones de abril, o incluso el actual secretario general de la ONU, António Guterres. En el peor de los casos para el Kremlin, si el resultado electoral de Trump es muy malo, podrían cambiar los negociadores, “lo que alargará las negociaciones” y generará aún “más dificultades para encontrar una solución” al conflicto.